La orquesta, lo mejor de la ópera

Leopoldo Centeno

PONTEVEDRA

Desde mi butaca | «Norma» por el Teatro Silesia de Opava

06 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Uno de los mejores espectáculos que se puede presenciar sobre un escenario es una ópera y una de las mejores de todos los tiempos es Norma de Vincenzo Bellini, sobre libreto de Felice Romani. Caixanova programó la representación de Norma, a cargo del Teatro Silesia de Opava, con solistas, coro y orquesta titular, todos ellos bajo la dirección musical de Damiano Binetti. Norma es una de las mejores óperas del belcantismo, no ya sólo por la calidad de su música sino por la belleza de su texto literario y línea argumental. En esta obra, la mayor exigencia estriba en las voces y no por necesitar una numerosa plantilla. Cuatro son sus personajes principales (bajo, tenor, soprano y mezzosoprano), dos personajes más accesorios (sin mayor relevancia vocal) y coros; por tanto, si estas cuatro voces principales no son las adecuadas, falla todo. Por otro lado, es manifiesto que a las compañías del Este nunca se les dio bien las óperas italianas, como en el presente caso. El Teatro Silesia de Opava es una modesta compañía, con una aceptable escenografía e iluminación, la cual efectuará ocho representaciones de Norma en la presente gira. La ópera transcurre en las Galias, después de la invasión romana, en el siglo I antes de Cristo. Norma (sacerdotisa, hija del gran sacerdote Oroveso y enamorada del procónsul romano Pollione, con el que tiene dos hijos), mantiene a raya a los druidas a las órdenes de los romanos. Pese a su condición que le prohibe tener relaciones amorosas, desea continuar esta relación con Pollione. Éste se enamora de la joven sacerdotisa Adalgisa, con la que trata de huir a Roma. Al final, el amor de Norma hace que Pollione reaccione y juntos van al sacrificio de la hoguera al descubrirse públicamente su amor. K. Jorda Kramolisova (Norma: soprano), con ciertas limitaciones vocales (incluso calando en los agudos), mejoró en el transcurso de su actuación, alcanzando unos bellos dúos con la mezzosoprano; fue generosamente aplaudida. Michal Vojta (Pollione: tenor), resultó ser un cantante-actor sin fuerza ni apostura y, lo que es peor, sin apenas voz. Sarka B. Krbackova (Adalgisa: mezzosoprano), ha sido lo mejor del elenco de cantantes. Nikolay Nekrasov (Oroveso: bajo), pasó sin pena ni gloria; cumplió en su cometido. Olga Prochazkova (Clotilde: mezzosoprano), con un papel vocal muy secundario, sin mayor relevancia musical. Petr Murcek (Flavio: tenor), pequeño su rol de tenor al principio de la obra. En el auditorio hemos visto un foso orquestal con mayor cabida que la que suponía la ocupación de las tres primeras filas de butacas, el cual sirvió de cómodo receptáculo a los 40 músicos de la orquesta que, a la postre, junto a un coro mixto de 35 voces, ha sido lo mejor de la representación, bajo la batuta del joven director Damiano Binetti. No obstante, diversos números fueron muy aplaudidos como la Obertura y el Preludio, Casta diva (Norma), los dúos y cabalettas O remembranza¿ y Mira o Norma¿ (a cargo de Norma y Adalgisa) y el aria Ah del Tebro (Oroveso y coro). La respuesta del público a la representación ha sido generosa.