Cuando la climatología es un aliado

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Análisis | La investigación sobre el terreno

08 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?a catástrofe medioambiental en la empresa Brenntag pudo tener consecuencias, cuanto menos, más dramáticas. En esta ocasión, los cuerpos de seguridad encontraron en la climatología a todo un aliado. El teniente coronel Escalada destacó que la presión atmosférica provocó que la nube tóxica ascendiera, en lugar de ir hacia abajo, en cuyo caso habría que «proceder a la evacuación de las zonas con población civil». Y es que «uno de los mayores problemas en este tipo de agresiones es la contaminación atmosférica, que se forme una nube tóxica». En cualquier caso, el GRS de Castrosenín estaba alerta y preparado por si se produjese un cambio en la dirección del viento o en la presión atmosférica. De producirse este cambio, entre cuarenta y cincuenta guardias civiles se ocuparían de coordinar y llevar a cabo el desalojo de las áreas geográficas más sensibles. En relación con esta hipotética labor, el mando resaltó que este tipo de cometidos será una de las misiones peculiares que tendrá que afrontar la futura Unidad de Primera Intervención de Galicia. Modus operandi Los agentes especializados en NRBQ mantienen un protocolo de actuación en estas incidencias. De este modo, tras el incendio en la factoría de Caldas, los agentes emplearon equipos de detección para tomar muestras en la zona de la empresa y en el río Umia. En un principio se determinó que las toma de aire eran correctas, con lo que se concluyó que no había problemas en este sentido. Asimismo, se recogieron muestras, más de carácter pericial, en áreas de la firma Brenntag donde «persisten líquidos que aún hay que limpiar». Ya en el cauce del Umia, los guardias civiles tomaron muestras de sólidos, vegetación y agua. Tales indicios fueron remitidos a la gabinete criminalístico de la Dirección General de la Guardia Civil, donde se elaborará el correspondiente informe que se remitirá al juzgado y que estará concluido en un plazo aproximado de un mes. El protocolo que utilizan estas unidades establece que, en un primer momento, se delimite, atendiendo a parámetros como la dirección o la fuerza del viento, el área de mayor riesgo o zona caliente. Al mismo tiempo, también se concretará otras dos áreas, denominadas templada y fría, en función de la incidencia del problema. Al mismo tiempo que se produce la intervención, se da asistencia sanitaria a las personas que así lo precisen y se coordinarán todas las actuaciones que se tengan que llevar a cabo por los cuerpos de seguridad con las autoridades civiles.