Reportaje | Los puercos salvajes causan destrozos en toda la comarca Los animales arrasan los maizales en las parroquias rurales, dejando a los vecinos tan desolados que cada año son menos los que se animan a cultivar sus fincas
31 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?azorcas a medio comer y dispersas por el suelo entre cañas aplastadas son la prueba del paso del jabalí en las fincas de O Morrazo. Los daños de este animal salvaje en los maizales son algo habitual todos los veranos, hacia el final de julio y durante todo agosto. Normalmente, cuando los puercos bravos terminan su peculiar campaña, una parte importante, aunque difícil de cuantificar, del maíz de las parroquias rurales de Marín y Bueu se ha echado a perder. En Meiro, Bueu, una de las fincas plantadas con millo corvo -una variedad de maíz con textura negruzca- por la asociación cultural recibió la visita de los jabalíes el pasado fin de semana. Este colectivo social cultiva cada año dos fincas con millo corvo, siguiendo métodos tradicionales dentro de un ciclo etnográfico que difunde entre los niños y jóvenes el antiguo proceso de trabajo y siega de las tierras. La presidenta de este colectivo, Victoria Martínez, inspeccionó ayer por primera vez las fincas y se llevó la desagradable sorpresa de encontrar, por todas partes, la presencia de los jabalíes. Ni siquiera el hecho de que algunas fincas lindan con casas ha impedido que los animales salvajes hayan campado a sus anchas durante las horas nocturnas. Manuel Tenorio, otro vecino de Meiro, se mostró indignado: «Traballamos estas fincas e con este animal imos sempre a menos, e se seguimos así imos a ter que abandonar, porque os danos non cubren os destrozos. O xabarín suponnos moito gasto». La dirigente de la asociación cultural achacó a la proliferación del jabalí el abandono de las tareas agrícolas en numerosas fincas de Bueu y Beluso. Aseguró: «Nós non pedimos que exterminen a ningunha especie, pero hai demasiados e se deben tomar medidas contra eles. De nada vale que a Xunta desbroce os bosques se as fincas quedan a monte, e isto é o que pasa porque a xente está farta de traballar para o xabarín». Meiro no es la única parroquia afectada. Los ejemplos se multiplican en todo O Morrazo. El presidente de los comuneros de San Tomé de Piñeiro (Marín), Benito González, incidió en que los puercos bravos llevan días entrando en las fincas, independientemente de si estas están valladas o no o si están cerca o lejos de las viviendas. Ni siquiera los perros logran ahuyentarlos. «Nós temos superabundancia de xabaríns», sostuvo González, a la vez que hizo un relatorio de lugares afectados por las indeseadas visitas como Allariz, Esperela, Miñán, Igrexario, Silvestre y otros. Críticas La queja común de todos los afectados es la falta de compensación por parte de la Administración autonómica. La Xunta anunció hace un año que los destrozos de este verano se pagarían a través de un convenio suscrito con los cazadores. En Meiro, los vecinos son escépticos y no se lo creerán hasta que lo vean. Martínez recalcó que no se trata de que la Xunta pague las compensaciones por los destrozos, sino de que tome medidas para evitar que se produzcan. Indicó que sería adecuado, por ejemplo, que la Xunta subvencionase repelentes y pastores eléctricos contra los jabalíes para el uso de los vecinos y que no usase a las asociaciones de cazadores como intermediarios para suministrar este material. Mientras estas peticiones no se cumplen, en las fincas de O Morrazo los vecinos volverán un año más a probar los métodos tradicionales, imaginativos muchos de ellos, pero de efectividad más que dudosa. Algunos de estos métodos consisten en colocar mechones de pelo humano, camisetas con sudor entre las mazorcas o dormir en los maizales.