Praza da Ferrería Centenares de aficionados se apostaron ayer en las taquillas del coso de San Roque para hacerse con las entradas de la feria. Ponce recibirá el sábado el premio Manolete
31 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La taquilla de la plaza de toros abre a las diez de la mañana. Sin embargo, ayer, los más previsores se acercaron desde las seis de la madrugada para coger los primeros números en la cola. A media mañana, más de doscientas personas esperaban su turno mientras charlaban o se desahogaban criticando la organización. Jorge Rubio es madrileño y aficionado a los toros desde hace más de 20 años. Lleva seis veranos acudiendo a la feria de la Peregrina y, por consiguiente, haciendo cola, porque considera que «las corridas están bien». Sus quejas recaen sobre el sistema de ventas, del que critica que «es igual de caótico todos los años». Un sistema de difícil reparto A pesar de la tensión que se respiró toda la mañana fuera de la plaza de toros, el jefe de taquilla, Servando Rodríguez, asegura que no hay otra manera de distribuir las localidades, porque es un procedimiento complicado en el que «hay que dar muchas entradas distintas a cada persona, y esos asientos hay que buscarlos uno por uno». Servando asegura que las ventas para los abonados han sido muy buenas y que se han apuntado a esta modalidad muchas más personas que el año pasado. Según el jefe de taquilla, el de la Peregrina es el día grande, aunque «el Juli también vende muy bien». Añade que la plaza cuenta con más de tres mil aficionados incondicionales que no faltan nunca a su cita de agosto. A pesar de las quejas, cada año son más los que disfrutan con la feria taurina. Algunos como Julio Félix llevan toda la vida acudiendo a este espectáculo, desde que lo traía su padre hace más de setenta años. María Teresa y Marisol son otras dos incondicionales que esperaban su turno. Ambas destacan la calidad del cartel de esta edición, aunque aseguran que el que menos les gusta es El Juli: «Se podía ir de Pontevedra de una vez». También esperaban en la cola un matrimonio vigués que viene a la ciudad del Lérez cada verano desde hace más de cinco por «el conjunto de toreros y ganaderías», afirman. Todos tienen opiniones distintas sobre el mejor cartel, pero coinciden en afirmar que los toros en Pontevedra son un gran espectáculo. Premio Manolete Para la peña La Chaquetilla, que cuenta con 32 miembros, el mejor diestro del pasado año fue Enrique Ponce y al torero entregarán el premio Manolete, valorado en tres mil euros, este próximo sábado en el albero del coso, antes de su faena de este año. Los socios aseguraron que ya se han puesto en contacto con el torero y su apoderado, Vitoriano Valencia, que «se mostraron encantados con el reconocimiento», asegura el presidente de la peña, Paco Ortiz. El premio consiste en una representación en plata del torero Manolete realizada por un orfebre cordobés. Cuatro años de trayectoria Los miembros de la peña se muestran orgullosos de entregar este reconocimiento a la mejor faena de la feria pontevedresa. El jurado lo componen miembros de la peña y algunos aficionados destacados como Enrique Parra, Parrita.