En dos minutos | José Luis Ageitos Las Ruinas de Santo Domingo son testigo de la historia de Pontevedra. Sorpresa de turistas y costumbre de vecinos que desde el siglo diecinueve vigilan la ciudad
29 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Las Ruinas de Santo Domingo han sido marco indiscutible de la historia de Pontevedra. Con el paso de los años, leyendas de siempre y de ahora dan vueltas sobre es estado de esta edificación que recibe, por lo menos, quinientas visitas cada tarde de julio. José Luis Ageitos los recibe. -Mucho calor, ganas de playa y usted esperando visitas... ¿Espera en vano? -Para nada, este edificio lo visita bastante gente. Más de quinientas personas en un día normal, pero a partir de la mitad de julio el ritmo empieza a subir y es difícil bajar de las mil personas en el mes de agosto. -¿Qué opina la gente cuándo termina la visita? -La mayoría de los que vienen entran sin saber que están visitando. Ven que son ruinas antiguas pero no han oído hablar de ellas. Les intriga saber cuál es el motivo por el que se mantiene en este estado. -¿Cuál es el motivo? -Fue un edificio afectado por la desamortización de Mendizábal en 1835. Se le expropió a la orden dominical y pasó a manos de la administración. La iglesia ya estaba en obras, pretendían reformarla y al llegar la desamortización, en lugar de terminarla, se reciclaron sus piedras para otras obras de la ciudad. -Pero se ha hablado de incendios, de desastres naturales, de túneles subterráneos que servían para huidas... -Sí. Hay muchas historias sobre este edificio, pero lo que puedo confirmar es que hay muchas edificaciones en la ciudad que se pudieron construir con piedra de Santo Domingo. -Piedras que se llevaron, y esculturas que se trajeron... -Efectivamente, en 1894 se declaró Monumento Nacional. Gracias a eso no se derrumbó, que era el objetivo principal. A partir de ahí, la sociedad arqueológica forma aquí su sede. Por eso se han traído piezas escultóricas y artísticas de toda Galicia. Las Ruinas de Santo Domingo, que hoy es el quinto de los edificios del Museo de Pontevedra, fue el primero de todos y a partir de ahí se formaron los demás. -¿Qué se esconde en este museo? -La colección de heráldica es fantástica, viene de pazos que fueron desapareciendo. Dejemos que la gente lo descubra por sí misma... Todos los días estoy aquí.