Ecos de sociedad

La Voz

PONTEVEDRA

FOTOS: CAPOTILLO

Praza da Ferrería Gayoso regaló a los Reyes una estatua de Teucro como recuerdo de su paso por el nuevo templo de la cultura pontevedra

17 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Julio Fernández Gayoso preguntaba ayer a los periodistas de la ciudad qué les parecía la nueva sede de Caixanova. Y ya se sabe cómo somos los plumillas: parcos en palabras. Pero gustar, gusta. Él, orgulloso del edificio y de todos los elogios que recibió el sábado. Y el que más oyó fue: «¡Esto es alucinante!». El presidente de Caixanova dijo que una de las cosas que más les había gustado al rey Juan Carlos y a doña Sofía es la cascada de agua interior de once metros de altura. Por cierto, que Sus Majestades se llevaron de recuerdo una reproducción de la escultura de Cándido Pazos que corona el edificio. Representa a Teucro, el fundador mítico de una urbe que encandila a Gayoso. Si no cómo explicar lo que dijo el sábado: «¿Qué ciudad podría igualar en belleza a la nacida del amor apasionado de un héroe legendario y una sirena?». Lo cierto, es que además del centro en sí, la inauguración estuvo a la altura de las que cuenta nuestro amigo Josemi en los Domingos de La Voz. Les cuento. ¿Sabían ustedes la estrecha amistad que une al presidente de los Jóvenes Empresarios con la marquesa viuda de Iria Flavia? Pues sí, José Luis Vilanova y Marina Castaño son viejos conocidos y comparten algún que otro sarao en la capital de esos que cuenta Josemi. Sin embargo, a Ana Pastor -una alumna aventajada de Loco Mía (esos cantantes que siempre actúan con abanicos), no le gustó demasiado no poder acompañar a los Reyes en su recorrido por la exposición. La ex ministra se tuvo que contentar con compartir un encantador concierto con el resto de los mortales que técnicamente no son altas autoridades. Aunque sean padres de la patria como Antón Louro, el mismísimo Fraga o ella misma. A lo mejor, por eso no estuviero los también diputados Alberto Núñez Feijoo o Pilar Rojo, a los que se les echó de menos. Los Reyes sí que saben. El domingo les ofrecieron una sombrilla en la Escuela Naval para protegerse del sol, pero ellos declinaron la oferta: «si los demás tienen que pasar calor, nosotros también», se supone que dijeron. La que lo sufrió de verdad fue la conselleira Carmen Gallego.