El aroma que olió Pontevedra

La Voz

PONTEVEDRA

PILI PROL

Praza da Ferrería

06 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Las esencias de la cultura andalusí vuelven a su lugar de origen. Hoy es el último día para visitar la exposición de los aromas de al-Andalus que desde hace un mes permanece en la carpa instalada en A Ferrería y que después de su paso por Pontevedra viajará a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). La Fundación la Caixa está de lo más satisfecha con las cifras que la muestra ha dejado en la ciudad y es que, según la entidad, hasta el miércoles habían visto la exposición 81.819 personas. Es decir, más que los propios habitantes de Pontevedra. ¿Sería por su estratégico emplazamiento? ¿Cuántos de ustedes repitieron? Visita De visita estuvo también ayer Cristóbal Fernández en el colegio Santiago Apóstol de la ONCE. El delegado de Educación recorrió las principales estancias del centro en las que se desarrollan útiles y técnicas que las personas ciegas necesitan en su aprendizaje. Durante el recorrido, Fernández se dirigió a los niños que conviven estos días en el centro con motivo de los cursos de verano y les animó «aspirar y a conseguir cualquier meta que se propongan», con el apoyo de la ONCE y de la Xunta. Fernández valoró también positivamente el nivel de integración de las personas discapacitadas en el sistema educativo en Galicia: «Está mejorando aunque queda mucho y para eso estamos trabajando conjuntamente», apuntó. No sólo los cursos, sino también los campamentos urbanos se acumulan a orillas del río Lérez esta semana. Dieciocho niños han participado en la primera actividad de Ponteverán, un campamento con base en Monte Porreiro. Ayer tocaba juego de pistas en la Illa das Esculturas, y aunque a nadie le hizo gracia que se pospusiera la noche de acampada por posible mal tiempo, los chicos no dejaron de disfrutar durante la mañana. Andrea, Miguel y Óscar, monitores del grupo, confiesan que ellos se divierten como uno más, aunque no olvidan que es una responsabilidad y que no es fácil tenerlo todo bajo control: «Hace falta marcar los límites a la vez que juegas con ellos y a veces no es fácil». Dice Óscar que lo fundamental es enseñarles el valor de los «juegos de siempre» y la convivencia con los demás, ya que cada año se nota más que los peques estan acostumbrados a jugar solos. Este año, además, el campamento cuenta con varios niños saharauis y árabes que aportan interculturalidad a Ponteverán. Una experiencia cargada de solidaridad, compañerismo y mucha, mucha diversión. También aprovecharon el buen tiempo los cuarenta y cinco niños que participan en el campamento de Cruz Roja, que recuperaron ayer la actividad que el miércoles quedara suspendida por la lluvia en A Illa. Con las caras pintadas de colores y varios monitores disfrazados de ranas, vacas o peces, los participantes confiesan que «el campamento es mucho más divertido que el cole» y que piensan repetir el año que viene.