Problemas para echar el freno

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Análisis | Crisis de la deuda Tras dos años de aumentar el dinero destinado a personal y subvenciones, el PP se ve obligado ahora a enderezar el rumbo fuera del Gobierno y de la Xunta, y con elecciones a la vista

28 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Dice el refrán que a perro flaco todo son pulgas y el caso de la Diputación no hace sino confirmar el acierto de este dicho. El gobierno provincial del PP se ve obligado a bajarse de su nube de gasto en un momento político complicado. He aquí el escenario de la estabilización. Herencia dilapidada. A fuer de practicar la austeridad, el ex presidente de la institución, Manuel Abeledo, logró llevar la Diputación de una situación que la oposición definía como de «quiebra técnica» -aplicando el símil empresarial- a sólo 42 millones de deuda. El gobierno encabezado por Louzán negoció primero un período de carencia (tiempo sin devolver préstamo) de cuatro años y lo utilizó hasta llegar a una amortización cero en el presente año. Más tarde, cayó en la tentación de pedir nuevos préstamos. El resultado es que, a finales del 2006, habrá 72 millones de deuda que, al comienzo del 2009, serán ya 87. Adiós a la austeridad. Hasta fechas recientes, el vicepresidente económico, José Manuel Figueroa Vila, presumía de haber aumentado las subvenciones porque cubrían «necesidades» de los ciudadanos. Era la etapa en que el nuevo gobierno provincial renegaba de la austeridad de la etapa anterior, marcada a su vez por la necesidad de pagar préstamos acumulados en la etapa de Cuíña. Todo este clima de gasto (este año el gasto corriente subió un 16%) rompió la tendencia a la contención. En la oposición. La necesidad de apretar el cinturón llega para el PP en un momento complicado. Los populares han perdido el Gobierno y la Xunta. Privados de sus tradicionales fuentes de financiación en Madrid y Santiago, no es de extrañar que alcaldes del PP aporreen la puerta de Louzán en demanda de apoyo a sólo 13 meses de las elecciones municipales. En la etapa de Cuíña, con el tripartito al frente de la Xunta, el político de Lalín creó un fondo extraordinario -el Plan de Acción Municipal- y amenazó a la Xunta de González Laxe con repartirlo por resolución presidencial a fin de compensar los apoyos desde Santiago a los alcaldes socialistas de la época. Louzán, por su parte, ha hecho un Plan de Acción Municipal hasta el 2008 de 33 millones en el que se reserva la distribución a dedo de 6,6 millones (1.100 millones de pesetas). La oposición dice que estos fondos servirán para dar mayor brillo a la gestión de los alcaldes del PP. ¿Y si cambia el gobierno? Hasta el 2009, fecha prevista para que concluya el plan de estabilización, pueden pasar muchas cosas en la Diputación, entre otras, que cambie el gobierno actual del PP por otro de PSOE y BNG. ¿Qué pasará entonces? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero el PSOE se mostró a favor en su día de pedir más créditos.