Una boda y muchas calabazas

La Voz

PONTEVEDRA

FOTOS, RAMÓN LEIRO

Praza da Ferrería Emilio Bernárdez y Verísimo Pazos se unieron en matrimonio en el Concello, mientras en la plaza de Curros Enríquez se celebraba la Festa dos Cabazos

25 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La coincidencia con la Festa dos Cabazos no amilanó a los novios que ayer formalizaron su matrimonio en el Concello. Verísimo Pazos y Emilio Bernárdez volvieron al Consistorio para unirse oficialmente en matrimonio, ahora con todas las de la ley. Antes ya habían estado, concretamente el 21 de agosto del 2004, pero para unirse como pareja de hecho. Ante medio centenar de personas, con dos madrinas y con el mismo oficiante, el alcalde Miguel Anxo Fernández Lores -quien por cierto, se retrasó haciendo esperar a los contrayentes-, Emilio Bernárdez se mostraba ansioso de decir el sí quiero, incluso antes de empezar la ceremonia. El alcalde estaba encantado de efectuar el «segundo casamento civil» de parejas del mismo sexo y de que se haya derribado «un muro máis polo lento camiño para conseguir un mundo mellor», invitando a los contrayentes a disfrutar una convevencia en igualdad y respeto mútuo. Una de las madrinas del acto, Carmen Covelo, leyó un texto de Jaime Gil de Diezma, y una de las invitadas, otro de Luis Cernuda, que emocionaron a los contrayentes. Luego, el alcalde leyó el artículo correspondiente de la ley y efectuó las preguntas de rigor a los novios. Emilio Bernárdez contestó: «esta vez ya no lo voy a pensar, sí quiero», mientras que Verísimo optó por decir simplemente «sí, quiero». Luego, se besaron y el alcalde los invitó a una copa de cava, catalán, por cierto, cuyo tapón rebotó en el techo del salón noble. Al salir de la Casa Consistorial no faltó el arroz para brindar por la felicidad de la pareja. Ocho vendedores de calabazas, todos de la parroquia de Campañó, acudieron ayer a la recuperada fiesta de este producto que se celebró en la plaza de Curros Enríquez y que este año no contó con premios como en otras ocasiones. Ana Queiruga y Juan Calvo, Pipo, son dos de ellos, que llevan ya años acudiendo a esta cita. Los precios variaban según las formas y tamaños, pero las más pequeñas se podían comprar por el módico precio de 0,25 euros. La fiesta, que duró toda la mañana, estuvo amenizada por grupos folclóricos y los talleres de decoración de calabazas y de cestería fueron muy concurridos, al igual que las degustaciones gratuitas de empanada y caldo de calabaza, elaborados por la cocinera Elena Argüello, quien tuvo que abandonar el puesto antes de tiempo para acudir a su fiesta. El restaurante Nueva Parada de Combarro fue el escenario elegido por los compañeros y amigos de la popular cocinera, Elena Argüello, para tributarle un homenaje con motivo de su jubilación, organizado por Mafari, en donde trabajaba. Por cierto, que Manuel Fariña le impuso la insignia de oro de la empresa. La concejala Nieves Cuéllar y el empresario Alfredo Magín Froiz fueron algunos de los muchos personajes conocidos que acudieron a esta celebración, a la que no faltaron directivos del colectivo Amigos de Pontevedra y de la asociación de vecinos San Roque, con su presidente Sabino Martínez Fontán al frente. Además, el trío Ruada amenizó la sobremesa con su música y sus canciones. Elena Argüello recibió emocionada multitud de regalos, desde ramos de flores y placas de recuerdo hasta una lámpara que hicieron de la jornada una fecha imborrable para la popular y solícita cocinera.