Praza da Ferrería Pontevedra celebró ayer con varios actos, entre ellos una procesión por la ciudad, el 80 aniversario de la Aparición de la Virgen a la pastorcilla de Fátima
10 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.«Las dos apariciones de la Virgen en Pontevedra y Tui forman la cúpula del mensaje de Fátima; de otra forma nunca se entendería». Así se expresó ayer el sacerdote portugués Luis Cóndor en la jornada de celebración del 80 aniversario de la aparición de la Virgen a sor Lucía en Pontevedra. Cóndor es el postulador de la causa de canonización de Jacinta y Francisco, los pastorcillos que junto a Lucía protagonizaron la visión de Fátima. Acerca de la posibilidad de iniciar un proceso de beatificación de la carmelita, el sacerdote indicó que sólo un día despues de su fallecimiento, el pasado 13 de febrero, el secretario del Papa le llamó para hablar sobre el tema. «Pero queremos hacer las cosas con calma -señaló-. Lo primero es reunir la documentación, juntar los escritos». Cóndor participó en una meditación eucarístico-mariana, uno de los actos que se celebraron ayer en el Santuario de las Apariciones de Pontevedra, que recibió centenares de visitas durante toda la jornada, en la que además estrenaba reforma interior. No en vano, se trata del templo mariano más visitado de España y uno de los principales del mundo -una revista lo situaba el tercero de Europa-. El pasado año Xacobeo, fueron cerca de 400.000 las personas que pasaron por el Santuario, bendecido por el Papa en el 2000, pero desde su creación se cifran en 4 millones sus visitantes. La mayoría de ellos procede de Portugal, que acuden para cumplir la promesa de los cinco sábados de mes, aunque también llegan peregrinos de Norteamérica, Inglaterra, Francia, Cuba o Austria, entre otros muchos países. Recuerdo El padre Luis Cóndor conoció a sor Lucía en el año 1963 y subraya que en muchas de sus conversaciones la monja recordaba su paso por Pontevedra. También tuvo la oportunidad de conocer a don Lino, el primer confesor de sor Lucía y la persona a quien trasladó su visión de la Virgen en la ciudad. El sacerdote le pidió que escribira el hecho y ella lo hizo, pero quemó el primer escrito, así que le mandó volver a anotarlo. «Tenía un peculiar sentido del humor, y yo destacaría también su naturalidad, era una persona humilde y sencilla», añade Cóndor, quien recuerda que tras el atentado sufrido por el Papa Karol Wojtyla, sor Lucía reconoció que «se realizó lo que nosotros vimos».