Reportaje | Un libro repasa la vida de Juan Gago de Mendoza Fiel a su línea de relatos marinos, el pontevedrés Alberto Fortes presenta su nueva obra, que recuerda las andanzas y aventuras del señor de O Chirleu
25 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?o que más atrajo al pontevedrés Alberto Fortes de la vida del corsario marinense Juan Gago de Mendoza fue que era casi novelesca. Cuando el escritor buscaba documentación para su anterior libro Navegantes, corsarios y piratas de las Rías Baixas quedó cautivado por la historia de un hidalgo «que llegó a subir a lo más alto, amasando una fortuna, y luego cayó a lo más bajo, muriendo en la más absoluta ruina; su mujer y sus hijos fueron declarados pobres de solemnidad». Decidió entonces embarcarse en la elaboración de la que es la primera biografía sobre el llamado señor do Chirleu. En el libro está la base de la historia de Juan Gago, desde su nacimiento hasta su muerte, aunque Fortes reconoce que quedan aún por concretar algunos datos sobre el corsario, que quedan pendientes para una próxima publicación. «Hay cosas que faltan, muchos pleitos en la Real Audiencia que tuvo con la familia y que no aparecen, quizá porque se quemaron -señala-. Su padre era notario y los protocolos tampoco aparecen. Es una biografía que constituye el punto de partida para hacer algo más completo». Para investigar sobre Gago de Mendoza y sus tres hermanos, que también figuran en la obra, Fortes buceó en los protocolos del Archivo Provincial, el Museo de Pontevedra, el Archivo General de la Marina, o la Real Chancillería de Valladolid. «Es un personaje muy novelesco -reconoce el autor-. Desde los orígenes del linaje de los Gago y las luchas por el mayorazgo de los Gago, a su relación con el marqués de Leis y el de Monteleón. Y después algunas de las escenas que se vivieron en las batallas del corso en la ría parecen sacadas de una película, como una en la que se describe que «salió a luchar con dos pistolas en la mano y un cuchillo en la boca». Gago nació en 1761 en la Casa da Brea, en San Tomé de Piñeiro, y junto a sus hermanos José Bernardo, Pedro y Antonio capitaneó alguno de los episodios más apasionantes del corso gallego contra los ingleses, como la caza a la que fueron sometidos por la corbeta británica Kinisfin en 1799 en A Guarda. El libro recrea otros combates navales en Portonovo, donde los Gago sacaron los cañones al muelle «y el cura se llevó el Santísimo con todo el mundo huyendo» o en Arousa, donde la goleta Peregrina Brillante que comandaba consiguió eludir el cerco de tres buques ingleses. Tras participar como comandante en las alarmas del Morrazo en la Guerra de la Independencia comenzó su ocaso. «Tenía muchos deudores que no le pagaron y él tuvo que hacer frente a muchas deudas -señala-. Por ejemplo, el cura de Mogor le adeudaba más de 200.000 reales, pero murió y Gago no pudo recuperar el dinero». A ello hay que añadir multitud de pleitos judiciales -«en la época pleiteaban por todo»-, incluso los planteados por familares, como sus sobrinos.