«Mi esperanza es cero»

A. Castroverde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Crónica | Negras perspectivas

10 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Una mañana cualquiera de la lluviosa última semana en Pontevedra. Uno de los jóvenes vecinos afectados por la circunvalación, que ha invertido el fruto del sudor de su frente en construir una pequeña casa en una parroquia del municipio, vuelve de las dependencias de Fomento en San Roque, plano en mano. -Mira, me pasa rozando la casa, sólo que ahora, en vez de un terraplén, me ponen delante un viaducto. Mi interlocutor es un veterano en esta batalla de las infraestructuras y encaja las cosas con el saber que da la experiencia. Primero fue el AVE el que pasó rozando la casa de sus sudores. Más tarde, en el 2003, le tocó la primera circunvalación. Con la non nata alternativa de marzo del 2004 se liberó del mal trago, pero sólo fue por un par de años. Ahora, la casa que tanto le costó levantar vuelve a tener vistas a un puente de la autovía y el propietario lo sabe. -Mi esperanza es cero. Al escucharle hablar de esperanza cero, pienso por un momento que mi joven interlocutor ya no se hace ninguna ilusión de librarse de la serpiente de asfalto. Pero pronto compruebo que estoy en un error. -Mira una cosa así sólo se puede sacar para no hacerla, comenta. La comprobación Me quedé de piedra ante el vaticinio de este veterano en sinsabores expropiatorios. Pero, en días posteriores, destacados líderes políticos de la ciudad vinieron a abundar en la misma opinión. Así, los portavoces del PP, Teresa Pedrosa y del BNG, César Mosquera, pusieron sobre la mesa el riesgo/la conveniencia de una alternativa cero para el actual trazado de circunvalación. El PSOE, por su parte, dice que está dispuesto a hacerla, poro siempre que el BNG la quiera. Así es que todo está en el aire, que todo sigue igual. Fomento hace trazados, el Ayuntamiento se deja cortejar, deshoja la margarita y, finalmente, dice no. La dinámica se perpetúa una vez tras otra y nadie se siente responsable de nada. Pero quizá sea imposible ocultar por más tiempo que estamos ante un fracaso colectivo: el fracaso de las distintas fuerzas políticas de la ciudad para alcanzar un mínimo acuerdo sobre lo que hay que hacer. Estamos ante la esperanza cero.