Praza da Ferrería El ex central del Pontevedra, José Manuel Rey, compagina su pasión deportiva con la figura del embajador de Amnistía Internacional en Venezuela
28 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Ha sido abandonar Pontevedra, situación que se produjo este pasado verano, y cambiar radicalmente de look. Atrás quedaron esas mechas al más puro Cañizares. El aspecto que presenta actualmente José Manuel Rey es más propio de galán de telenovela, a tenor de las imágenes que han llegado a la redacción, que el de un futbolista de la selección venezolana -que por aquellos lares se conoce como la vinotinto-. Si por algo tiene que destacar un defensa es por su contundencia a la hora de frenar los ataques rivales, lo cierto es que ahora Rey se ha propuesto otro tipo de defensa, la de las mujeres víctimas de violencia doméstica. Desde hace unos días, el ex granate es embajador de Amnistía Internacional por la mujer maltratada y abusada. Desde el primer momento, José Manuel Rey se ha volcado con la nueva dimensión de su persona. De hecho, el periódico El Universal recogía recientemente unas declaraciones suyas en las que aseguraba que siempre quiso «participar en un proyecto en el que el fin primordial fuera la gente, el trabajo social». Al tiempo que destacó la labor que están llevando a cabo en este campo otras famosas personalidades venezolanas como Oswaldo Guillén, Simón Días, Ruddy Rodríguez, Elba Escobar o Franco de Vita. Pero si hay alguien que apoye a Rey en su compromiso es su mujer, que también tiene su historia. Desde hace tres años, el defensa central del Caracas Fútbol Club y de la selección nacional está casado con toda una belleza: Andreína Llamozas. Esta mujer participó en el certamen de Miss Venezuela de 1999 pero no pudo alzarse con la corona, que finalmente fue colocada sobre la cabeza de Martina Thorogood. No obstante, Llamozas tuvo una participación destacada ganando el derecho de representar a su país natal en el concurso de Miss Internacional que se celebró un año más tarde en Japón. La verdad es que el matrimonio se muestra como una pareja feliz y está esperando su primer bebé. Como suelen decir las revistas del corazón «Andreína Llamozas está de tres meses». No cabe duda de que el futuro se le presenta muy dulce al matrimonio y, si todo salen como esperan, rodeados de pequeños futbolistas. Y es que el jugador de la vinotinto tiene en mente el levantar una escuela de fútbol en Caracas: «Tengo algunas facilidades en lo que respecta a la adquisición de terrenos (...). La idea es sembrar las bases para que en el futuro próximo pueda trabajar como jugador de fútbol profesional y a la vez en mi escuela, ambas cosas al mismo tiempo».