Plazas que no dan la talla

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

PONTEVEDRA

Reportaje Un grovense inicia una campaña para denunciar que los estacionamientos reservados para minusválidos en ese municipio no reúnen los requisitos exigidos por la ley

23 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando el cuñado de Francisco llegó a casa con una multa por haber estacionado en una plaza para minusválidos, el protagonista de esta historia pensó que se había producido un malentendido. Su familiar sufre una limitación funcional de la mano izquierda que se traduce en una discapacidad del 37,5%, pero al no ser residente en O Grove, no disponía de la tarjeta que acreditaba su derecho a abandonar su motocicleta en un estacionamiento reservado. Así que no la dejó a la vista, como marcan las normas. Convencido de que el asunto tenía fácil arreglo, Francisco se dirigió al Concello con un fajo de documentos médicos bajo el brazo. Confiaba en que la sanción de 90 euros impuesta a su cuñado fuese retirada ante la fuerza de esos escritos. Pero no fue así. Ni en el Ayuntamiento ni en la empresa encargada del cobro atendieron su reclamación. La negativa reiterada comenzó a hacer mella en Francisco, que inició un doctorado exprés en materia de aparcamientos reservados a minusválidos, multas y normativas. Y de ese buceo en un mar de documentación, páginas web y ordenanzas, ha sacado una conclusión sorprendente pero razonada: las plazas de aparcamiento reservadas para discapacitados en la calle Castelao, de O Grove, no reúnen los requisitos que marca la ley. «Si no cumplen esos requisitos, será que son ilegales, ¿no?», se pregunta. ¿Irregularidades? Esgrimiendo el Regulamento de desenvolvemento e execución da Lei de accesibilidade e supresión de barreiras na Comunidade Autónoma de Galicia , publicado por el DOG en el 2000, Francisco señala que las plazas de aparcamiento para minusválidos deben tener unas dimensiones de tres metros y medio por cinco. Él ha comprobado el tamaño de los estacionamientos de la calle Castelao y se ha encontrado con que los números no salen: las plazas miden tres metros por tres metros diez; no dan la talla. Pero aún hay más. La ley autonómica de accesibilidad indica que las plazas «sinalaranse co símbolo internacional de accesibilidade situado sobre o pavimento». Los colores del símbolo son el azul -fondo- y el blanco -la figura-. En O Grove, sin embargo, se ha optado por pintar todo de amarillo. Prosigue la ley diciendo que «así mesmo, instalaranse sinais verticais co texto: 'Praza reservada para persoas con mobilidade reducida'». Un detalle que tampoco se aprecia en la zona. Francisco ya ha presentado varios recursos, y está dispuesto a agotar todas las vías para lograr la retirada de la multa. El diálogo no ha sido posible: «llevo varios días intentando hablar con el alcalde y con la concejala de Tráfico, pero, ¿casualidad?, nunca están disponibles».