Política Territorial y Medio Ambiente deberán pronunciarse sobre la idoneidad de la iniciativa Marín y Vilaboa deberán impulsar un complicado proceso administrativo que podría durar un año
02 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?a calificación urbanística de las parcelas sobre las que los Concellos de Marín y Vilaboa quieren construir la perrera común presenta dificultades para su ejecución, en el marco de las directrices de la Lei do Solo en vigor. No existe ninguna previsión en las normas urbanísticas de ninguno de los dos municipios para poder construir este servicio en el emplazamiento propuesto. Este último consiste en una zona de 7.000 metros cuadrados en el monte Gagán, en el entorno de Chan de Armada. La zona está totalmente despoblada, con lo que se evitarían los problemas derivados de las quejas de los vecinos, protestas que en el pasado reciente hicieron fracasar la anterior alternativa en la finca de Cadro. La titularidad de los terrenos es otro de los escollos para la ejecución de este proyecto. En ambos casos, se trata de parcelas pertenecientes a comuneros -Santa Cristina y San Tomé-. Vilaboa ya llegó el año pasado a un acuerdo con sus comuneros, que permitirían un alquiler de su parte de terreno. Permuta Marín optó por la fórmula de una permuta. En este caso, los comuneros pasarían a ser propietarios de 3.500 metros cuadrados en el entorno del antiguo vertedero de Miñán -hoy sellado- y el Concello podría entonces actuar en Chan de Armada. Sin embargo, este procedimiento tiene sus complicaciones también. Será necesario que los comuneros insten ante la Consellería de Medio Ambiente un expediente de segregación del monte. Si este departamento autonómico lo acepta, entonces se podría firmar la permuta. Pero aún con ese acuerdo, no se acaban los problemas. El Concello, cuando acceda a la titularidad de los terrenos de Chan de Armada, tendrá que tramitar ante la Consellería de Política Territorial una modificación puntual de las normas subsidiarias de urbanismo para que se autorice esta construcción. Desde el Concello se confía en que la Xunta aceptará este cambio, según apuntaron ayer fuentes municipales. No obstante, todo el procedimiento es largo y podría requerir de un plazo de no menos de un año para ser realidad. Sólo entonces podría licitarse y luego los plenos decidirían la fórmula de gestión. Protectora Por su parte, el alcalde de Marín, Antonio Santiago, recibirá el próximo jueves a una delegación de la asociación protectora de animales abandonados de este municipio. Su presidenta, Nieves Taracido, explicó el pasado viernes que este colectivo reclama al Concello que actúe de una vez. Taracido espera que el gobierno local cumpla su compromiso electoral de dotar al municipio de un refugio para estos animales, fundamentalmente perros. La solicitud de la protectora está avalada por casi cuatro mil firmas de vecinos recogidas en los últimos meses. Actualmente, el Ayuntamiento de Marín tiene contratada a una empresa la retirada de las calles de aquellos perros abandonados que son denunciados por la Polícía Local.