El gobierno local pone en entredicho la actuación de los responsables de Cespa-Inusa La concesionaria dice que no tuvo más remedio que ceder por el cariz que tomó el conflicto
13 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ientras los sindicatos siguen celebrando el éxito que supuso para ellos la huelga de basuras al conseguir la readmisión del trabajador despedido, en el ámbito municipal no parece haber sentado demasiado bien esta victoria sindical. En el Ayuntamiento se denotó ayer la resaca política que dejó este conflicto laboral y un cierto malestar del gobierno local con la empresa concesionaria. En su valoración, el portavoz del BNG, Guillerme Vázquez, reprochó a Cespa-Inusa el no haber puesto «a suficente vontade e a dilixencia necesaria» para que se cumplieran los servicios mínimos, aún reconociendo el boicoteo activo de los mismos por parte del comité de huelga y pese a la fuerte protección policial. Además, Vázquez apuntó que para llegar a la solución que se llegó no hacía falta una semana de huelga. «A insatisfacción está - dijo- en que, como consecuencia de unha decisión empresarial, os ciadáns tiveran que pagar as consecuencias deste conflicto laboral». «Non digo nada que non estea no ambiente, e non sei si para este resultado facía falta semexante viaxe», añadió. Vázquez demandó de la empresa una actuación rápida y diligente para devolver la normalidad a las calles. Afirmó que el Ayuntamiento «seguirá esixindo o cumprimento do contrato como viña facendo antes de que se producise esta situación» y reiteró por enesima vez que «non hai ningunha vinculación entre o Concello e o despido que dou lugar a folga», apostillando que «si por causalidade a concesionaria tenta de establecer esa vinculación, simplemente nós temos que decir que esa responsabilidade é absolutamente súa». Por su parte, Cespa-Inusa emitió ayer un comunicado en el que señala que «por sentido de la responsabilidad y ante el cariz que el conflicto fue tomando con el paso del tiempo, tuvo que aceptar la mediación planteada por el Consello Social de Relacións Laborais, a sabiendas de que ello supondría que el despido del trabajador, tal como se había resuelto en el expediente abierto, ya quedaba prácticamente descartado». La empresa añade en el comunicado que habría preferido que este conflicto laboral se hubiera resuelto ante el Juzgado de lo Social, «en la completa seguridad de que su resolución habría sido claramente favorable a sus legítimos intereses». Y subraya que «ante la imposibilidad de prolongar la espera hasta el 12 de mayo, fecha marcada para dicho juicio, no tuvo más remedio que aceptar la citada mediación». Cespa-Inusa asegura que no estaba dispuesta, en ningún caso, a readmitir al trabajador sancionado en su centro de trabajo de Pontevedra y así lo reiteró, una y otra vez, a lo largo de la negociación establecida. «En consecuencia -señala- ha asumido finalmente el traslado del citado trabajador al centro de trabajo de puertos, con sede en Vigo». La concesionaria de limpieza «lamenta profundamente» los daños y perjuicios que esta huelga ha causado a todos los pontevedreses en general, y en particular, «a la imagen y el nombre del Concello de Pontevedra». Agradeció también las conductas cívicas de los ciudadanos que suavizaron el impacto de la huelga y, por el contrario, condenó los actos vandálicos que causaron perjuicios añadidos, así como las dificultades puestas por los piquetes para impedir el cumplimiento de los servicios mínimos.