Análisis | La resaca de la divergencia interna Roberto Taboada explica que él asistió a la manifestación del día 18 «por coherencia», mientras el PSOE intenta rebajar el tono de la división posterior a la marcha
28 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?os socialistas intentan cerrar heridas tras la división que mostraron a raíz de la manifestación en favor de Ence del día 18. Algunos hablan de pluralidad y de la importancia de las bases, lo que hace que se vivan cosas como que ciertos dirigentes estuviesen en primera fila mientras otros restaban importancia a la protesta. Otros siguen dolidos por las declaraciones de la teniente alcalde de Pontevedra, Teresa Casal, que dijo que los militantes que apoyaron la marcha ya no son relevantes en el partido. «Yo soy coherente con lo que siempre he pensado», apunta el ex edil Roberto Taboada, uno de los socialistas presentes en la manifestación. El antiguo portavoz municipal, que dejó la política por problemas de salud -todavía ahora se expresa con ayuda de su mujer-, dice ser fiel a su ideario: «Aunque el partido haya cambiado, no tengo por qué variar mi postura». En ciertos círculos se interpretaron las palabras de Casal como un menosprecio hacia el propio Taboada, algo en lo que él no quiere entrar y que la teniente alcalde descarta categóricamente: «Só unha mente retorcida e escura pode interpretar que eu dixera algo que faiga dano a alguén», explica. Respetar a las bases En cualquier caso, sí hay quien se ha sentido dolido con las palabras de Casal. Pedro Soto, concejal en Poio y secretario comarcal de acción política del PSOE, insiste en que las manifestaciones «foron pouco acertadas. Logo matizouse [lo hizo José Antonio García Lores] que só se falaba de que os que foron á manifestación non tiñan cargos de relevancia, e aínda que así fose, neste partido importan moito os militantes, e hai que respectalos». «No me siento mal en mi partido», explica la ex diputada Arrate Varela, otra de las que asistió. «Lo de Ence fuera es algo nuevo, en las dos campañas electorales que yo hice no se hablaba de eso. Aceptaré lo que diga mi partido, pero reclamo mi derecho a expresarme». A su juicio, «ningunear» a quienes participaron en la marcha es difícil: «Si empieza a irse la gente que estuvo allí, quedan cuatro y el del bombo».