Reportaje | El lugar donde se le apareció la Virgen a sor Lucía La delegación local del Apostolado Mundial de Fátima asegura que el pasado año los peregrinos a la Casa de las Apariciones alcanzaron la cifra de 300.000
19 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ace años, según cuenta José Carballal, el delegado local del Apostolado de Fátima, un sacerdote perteneciente a esta comunidad llegó de viaje y en la parada de taxis ubicada junto a la Subdelegación del Gobierno pidió a un conductor que le llevase a a la entonces Casa de las Apariciones. El taxista no tenía idea de dónde se encontraba el citado templo. Como él, muchos pontevedreses desconocen que en pleno centro histórico existe un santuario que recibe visitas de todo el mundo después de que se conociese que en él se le apareció por segunda vez la Virgen a sor Lucía, la carmelita de Fátima recientemente fallecida. Carballal asegura que la situación ha cambiado mucho. «Hace diez años seguramente el 90% de los pontevedreses no tenían idea de lo que ocurrió en el santuario -explica-. Hoy, sin embargo, puedo decir que serán un 10%». Algo que sin duda cambiará también después de la muerte de sor Lucía. Sin embargo, el grueso de visitantes que recibe esta casa procede de todos los rincones del globo terráqueo. José Carballal asegura que cada año el santuario puede ser visitado por cerca de 200.000 personas, pero en el pasado Xacobeo cree que alcanzaron las 300.000. Los mayores en número son, por supuesto, los portugueses, que desde febrero hasta después del verano acuden todos los primeros sábados de cada mes para cumplir con el mensaje de sor Lucía. La aparición Fue en diciembre de 1925 cuando a la pastorcilla de Fátima se le volvió a aparecer la Virgen, ocho años después de Fátima, en la celda donde se preparaba para ser monja en esta antigua casa de las Doroteas. La hermana contó que la Virgen, junto al niño Jesús, le dijo: «Mira, hija mía, mi corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratudes». A continuación, ofreció la promesa de asistir en la hora de la muerte a aquellos que durante cinco meses el primer sábado se confesasen, recibiesen la comunión, rezasen el rosario y «me hagan quince minutos de compañía... con el fin de desagraviarme». Posteriormente, el 15 de febrero de 1926 se le volvió a aparecer el niño Jesús, esta vez cuando realizaba una de sus labores domésticas. En el jardín exterior de la casa, donde una inscripción recuerda el hecho, el niño le preguntó entonces si había propagado por el mundo «lo que la Madre del cielo te pidió». Precisamente de todo el mundo, desde Norteamérica hasta Inglaterra, Francia, Alemania, Suiza, Austria o Cuba, proceden los peregrinos que cada año hacen compañía a la Virgen en este templo, declarado santuario por el Papa en el año 2000. Tercer santuario Carballal asegura haber leído en una revista extranjera que, después de Loudes y Fátima, el de Pontevedra es el santuario mariano más visitado a nivel europeo. En la actualidad, dos monjas, sor Martina, que lleva treinta años, y sor Benedicta, atienden la casa y a los visitantes, mientras que de los oficios religiosos se ocupan dos sacerdotes, don José y don Miguel. El primero fue quien, según Carballal, se encargó de recuperar la casa hace treinta años, en un momento en que estuvo a punto de peligrar por las termitas. Hoy el problema parece solucionado y en el santuario también se ha instalado un moderno ascensor, que inauguró Fraga, y se ha reforzado la segunda planta. Ahora, las pretensiones del delegado del Apostolado son ampliar la capilla ubicada en la planta baja.