La cuenta atrás de la papelera

Mercedes Escauriaza PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

Análisis | Ence afronta el 2005 sin resolver su plan sectorial Los socios estratégidos del grupo pastero podrían disolver el acuerdo alcanzado hace un año para desarrollar un proyecto dirigido a ajustar el déficit de tisú en España

27 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

«Una compañía como la nuestra no toma decisiones de esta índole si no está realmente segura de donde se mete». A Juan Jornet Marsal, vicepresidente de Georgia Pacific en el sur de Europa, aún debe estar resonándole el eco sus propias palabras. Pronunciadas el mismo día en que Ence daba a conocer en Santiago, bajo el paraguas de la Xunta, a su aliado estratégico para desarrollar el proyecto bautizado como Tisú de Lourizán: la multinacional norteamericana Georgia Pacific, propietaria de la marca comercial Colhogar. Los flashes que iluminaban hace exactamente un año la presentación de este proyecto, en el que la firma americana comprometió 80 millones de euros para hacerse con el 60% del capital de la neófita Tisú de Lourizán, han dejado paso un año después a la megafonía con la que Comisiones Obreras está movilizando a cientos de trabajadores para evitar la fuga de lo que consideran un buen proyecto industrial, en contra del criterio del gobierno coaligado de Pontevedra. Un tortuoso camino Con movilizaciones y disturbios -que incluso llegaron a impedir a la corporación municipal la celebración de un pleno- ordenes de paralización, procesos judiciales, declaraciones de interés supramunicipal dictadas por la Xunta de Galicia y recurridas por el gobierno local, se llega a fin de año sin que Ence apenas haya podido avanzar en un proyecto sectorial que pretendía cerrar a finales del 2005 el ciclo productivo de la pasta en el complejo industrial de Lourizán. Aportar valor añadido a una materia prima de la que Galicia es excedentaria y cubrir el déficit de tisú del mercado español eran otros de los objetivos. Además, obviamente, de hacer negocio y crear empleo. A esto hay que añadir que el próximo 31 finaliza el acuerdo alcanzado entre el Grupo Empresarial Ence y Georgia Pacific SPRL, para desarrollar el proyecto. Lo reconocía a finales del pasado mes de noviembre el director del citado complejo, José Manuel Seoane. El directivo eligió la Escuela de Forestales para indicar que el contrato con los norteamericanos marca el 31 de diciembre como fecha tope «para tener una serie de decisiones tomadas». También dijo que de no ser así, «habrá que reconsiderar el proyecto». ¿Globo sonda? Eso lo sabe Ence y sus socios. Pero lo cierto es que los indicios de posible fuga de una inversión de entorno a 140 millones de euros vienen dibujándose hace tiempo. La planta de derivado de tisú se encuentra paralizada e inmersa en un sinfín de contenciosos, a la espera de los permisos necesarios por parte del Ministerio de Medio Ambiente. Otros proyectos Poco antes de que responsables de Ence empezaran a manifestar de forma pública su preocupación por el retraso al que se está sometiendo al proyecto, fue el propio sindicato CC.OO, el que lo advirtió. Pero incluso antes comenzó a tenerse noticias de que sobre la mesa del consejo de administración de Ence se barajaban alternativas tales como Huelva para adentrarse en el negocio del suave papel tisú. José Luis Méndez, presidente de la compañía pastera, que había convocado al resto de sus consejeros en la localidad andaluza, les informó hace meses de los riesgos que acechan a la papelera, cuyo calendario en la carrera de la competitividad es cada día más apretado. La que pretendía ser la segunda fábrica española de este sector, con un mercado anual de cerca de 650 millones de euros, podría desarrollarse en el sur, una ubicación que al socio estratégico también le ofrece una buena logística para la comercialización de su producto. Es la cuenta atrás de la papelera pontevedresa, con dos competidoras pisándole los talones: la de Goma Camps y Industrie Cartarie Tronchetti Ibérica ya en construcción en las localidades aragonesas de Ejea de los Caballeros y El Burgo de Ebro, respectivamente. Ambas tienen ya encargada su maquinaria y el proyecto de iniciar su actividad a lo largo de 2005, lo que confirmaría el buen momento que atraviesa el mercado de derivados de tisú en la actualidad, una situación que según los directivos de Georgia Pacific y de Ence podría no repetirse hasta dentro de varios años. Incluso se baraja que los socios financieros de Caixa Galicia en la privatización salgan del capital social.