Análisis | Las polémicas obras del arquitecto en Pontevedra Su polémica reforma del Mercado Municipal de Abastos todavía da que hablar a los usuarios y su diseño para Bellas Artes acabará reconvertido en Ayuntamiento
20 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?uele cumplirse eso de que nadie es profeta en su tierra. Pero en el caso de César Portela, galardonado en dos ocasiones con el Premio Nacional de Arquitectura y nominado al prestigioso Pritzker (algo así como el Nobel), el dicho es hasta demostrable. El arquitecto gallego más famoso internacionalmente ha perdido, de momento, el pulso que mantuvo con el Ayuntamiento por el diseño de los futuros terrenos de Tafisa. Retó hace meses a los técnicos municipales para que hiciesen su propia propuesta -«no me importaría, es más me encantaría que lo hicieran siempre que fuera mejor»- y le salió mal la jugada. El proyecto del Concello, el que salvo sorpresas de última hora se hará, en nada se parece al suyo. Aunque lo de que será mejor, está por ver todavía. ¿Cómo se ha llegado a este público desencuentro de Portela con el BNG, una formación a la que siempre ha apoyado? ¿Será un exceso de celo del gobierno local ante las sospechas de favoritismo que han rodeado la relación del arquitecto y el Bloque? En la primera etapa del gobierno de Lores, Portela coordinó unas jornadas sobre urbanismo, en las que se ponía el dedo en la llaga sobre algunos aspectos del desarrollo de la ciudad. Luego llegó la adjudicación del nuevo PXOM a Consultora Galega y las peticiones del PP para que Portela aclarase su relación con la citada empresa. Y después la operación de Tafisa, que también favoreció la rumorología al respecto a pesar de tratarse de un encargo privado. Pero después del varapalo que acaba de sufrir el técnico, las dudas parece que quedan disipadas. Paradojas de la vida, el equipo de gobierno que acaba de tumbar su diseño sin despeinarse, también acabará modificando otro de los simbólicos proyectos de Portela para hacer sitio a las hacinadas dependencias municipales. Hablamos por supuesto de la Facultad de Bellas Artes, antes cuartel de San Fernando, que ya dio mucho que hablar en los noventa cuando el arquitecto decoró de salmón y celeste su fachada. El Ayuntamiento no podrá tocarla, pero el interior tendrá en unos años un aspecto muy distinto. Claro que en este caso, el propio Portela tampoco estaba satisfecho del uso que se le estaba dando a su obra. Cuando le concedieron hace cuatro años el premio Ciudad de Pontevedra, reconoció estar disgustado porque el patio del centro -«que me esforcé por transformar en jardín»- se convirtió en un lugar cerrado e inutilizado por los alumnos. «Fue el centro del proyecto y creí que la gente joven valoraría eso, pero parece un barrio degradado», había confesado. Y llegamos a la tercera obra pública del arquitecto en su ciudad: el Mercado de Abastos. La reforma estrella del plan Urban le fue encargada por el anterior alcalde del PP, Juan Luis Pedrosa, y si bien Portela calificó la plaza como «de lujo», los usuarios de la misma arremetieron contra muchos de los defectos que a su juicio tenía el nuevo edificio: que si las dificultades para la limpieza y el desagüe, que si demasiada luz y calor para el pescado, incluso el tamaño y la altura de los puestos. A todas estas críticas él contestó que el Mercado no era una tienda particular, a pesar de que casi había sido diseñado «a la carta y a la medida de cada uno de los comerciantes». La pregunta final es: ¿le quedarán ánimos a Portela para volver a presentarse a un concurso en Pontevedra?. El gafe de estos proyectos públicos seguro que se acabará con la gran obra del centro sociocultural de Caixanova, actualmente en construcción. El director general de esta entidad financiera, Julio Fernández Galloso, ha confiado en el prestigioso arquitecto prontevedrés para este proyecto, se muestra entusiasmado con el diseño realizado por César Portela y está seguro de haber acertado plenamente.