Martín retoma su idea de incluir pisos para rentas bajas en edificios privados

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

El alcalde rechaza el modelo tradicional de bloques sociales para Sanxenxo El Ayuntamiento podría ofrecer así viviendas a precio muy por debajo del mercado

28 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los resultados de las sociedades de tasación acostumbran a colocar a Sanxenxo en lo más alto del ránking gallego. Mientras el precio de la vivienda no para de crecer, en el municipio no se ha construido ni una sola vivienda social en los dos mandatos bajo la dirección de Telmo Martín. El regidor se volvió ayer a mostrar contrario a las promociones protegidas en el concello, pero rescató una alternativa al modelo perfilada ya a principios de año. Durante el pleno que debatió ayer la subida de una veintena de tasas municipales, entre ellas las que gravan la construcción, Martín reiteró su idea de reservar en las promociones privadas viviendas para las rentas más bajas. Según explicó el alcalde, se trata de evitar los problemas de exclusión e integración que generan los tradicionales modelos en torno a bloques de viviendas protegidas. La idea es que si alguien va a construir un bloque de cincuenta viviendas en Sanxenxo, que el Concello, en lugar de buscar convenios para conseguir suelo que se destine a viviendas sociales, negocie con el promotor que un porcentaje de pisos se destine a jóvenes o a personas con rentas bajas. Telmo Martín reconoció ayer, sin embargo, la complejidad de la aplicación de la iniciativa. El Concello ha iniciado el estudio para conocer cómo la idea se puede trasladar a una normativa local sobre vivienda protegida. El Plan Xeral de Ordenación Municipal reserva un 10% del aprovechamiento urbanístico de cada promoción inmobiliaria para el Concello. Lo que se buscaría con la propuesta que madura el equipo de gobierno de Telmo Martín es jugar con ese porcentaje. La medida plantea algunos problemas. Aunque la rebaja en la compra del piso sería notable, los gastos de comunidad derivados del edificio tendrían que ser asumidos integramente, sin tener en cuenta los ingresos. En la práctica, los propietarios de rentas bajas asumirían el mismo coste de comunidad que los que adquiriesen los pisos sin ayudas económicas.