Lunares en el centro y los barrios

La Voz M. S. F. | PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Reportaje | Puntos negros

16 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?lgo muy gordo debe pasar para que más de la mitad de los pontevedreses hayan dicho al Instituto Nacional de Estadística que su ciudad está sucia. La apuesta municipal por ofrecer calidad de vida a los vecinos y a los viajeros no ha sido al menos entendida por los autóctonos. Cierto es que en Pontevedra quedan zonas que todavía dejan mucho que desear en lo que a limpieza se refiere. Pasear junto al río Lérez un día soleado es para llorar: con la marea baja, el fondo desprende un olor desagradable, y las orillas del cauce parecen un criadero de muxes, esos peces que pasan por ser las ratas del agua. De vez en cuando, regueros de materia marronácea recuerda que todavía queda muchísimo para que el plan de saneamiento del río, en el que el Concello está invirtiendo mucho tiempo y dinero, de sus frutos, y que también hay tuberías contaminantes río arriba, y no sólo en la ría. La movida nocturna también deja sus rastros, sobre todo en la zona vieja y en las mañanas festivas. Pasear temprano por la zona de Santa María un día como el martes pasado, el último del puente del Pilar, es garantizarse un buen eslalon entre botellas rotas, colillas, vasos de plástico y algún regalo orgánico procedente del estómago de un mal bebedor. La limpieza en algunos barrios deja un tanto que desear. Alguno, como Monte Porreiro, del que todos dicen que podría haber sido un paraíso, aparece tristón, lleno de hierbajos y con calles sin salida repletas de escombro. Las parroquias, finalmente, todavía no han conseguido su saneamiento.