Amigos del buen yantar

La Voz

PONTEVEDRA

XOAN CARLOS GIL

Praza da Ferrería

16 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La Academia Galega de Gastronomía que preside José Antonio Quiroga y Piñeyro celebró ayer su reunión plenaria en el Café Moderno de Caixa Galicia. Al concluir, se llevó a cabo el acto de investidura de tres nuevos académicos para la provincia: el ginecólogo pontevedrés José Luis Lombos de Vicente, el abogado padronés afincado en Pontevedra, Ernesto Baltar Feijoo y el empresario vigués, Fernando Casuso Silva, que estuvieron bien arropados por los demás miembros, como Eduardo Ozores, José Luis de la Torre, Fernando de Santiago o Jesús Osorio Peláez, entre otros. La vicepresidenta de Pontevedra y presidenta del Consello Regulador de la D.???O. Rías Baixas, María Soledad Bueno Berrio-Atergotúa, dio la bienvenida a los nuevos miembros quienes, dijo, cumplen las condiciones necesarias: «buen humor, buen talante y ser amigos del buen yantar». Del ginecólogo destacó que pertenece a una familia con tradición en la buena despensa y en la buena comida y subrayó su afición a los vinos, indicando que posee una de las mejores bodegas que conoce. De Fernando Casuso, conocedor como pocos del mundo de la conserva, esperan sus compañeros académicos que les enseñe a apreciar cuando una lata de conserva puede ser una delicatessen, y el abogado Baltar fue presentado como galleguista y un enamorado de la lamprea y del albariño, lo que Marisol Bueno agradeció. El primero en efectuar la promesa de fidelidad a la academia y de investigar en la cultura y la gastronomía de la tierra y expandirla por todo el mundo fue Lombos de Vicenti, que ocupará la silla Arzobispo Malvar. Su mujer, por cierto, ejerció de fotógrafa retratando la intervención del médico. Luego le tocó el turno a Casuso Silva, que ocupará la de Masso García Gaspar y finalmente, Ernesto Baltar que se sentará en la de Jacinco Oliveira Pardo, obispo de Chiapas. Los tres recibieron las medallas que los acreditan como académicos. Y tras los discursos, comida en el restaurante Alvariñas de Combarro, a base, eso sí, de productos de la tierra.