Según sople el viento

La Voz

PONTEVEDRA

Praza da Ferrería El temporal, que derribó árboles y embarcaciones, no pudo, sin embargo, con lazos más fuertes como los que llevaron al altar a Ana Enma Martínez y a Miguel Ángel Souto

09 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?uestro compañero Miguel Ángel Souto, delegado de La Voz de Galicia en Ferrol, contrajo ayer matrimonio en el monasterio de Poio con la también periodista Ana Enma Martínez Carballal, hija del conocido empresario pontevedrés Luciano Martínez y de Ofir Carballal. Numerosos amigos y familiares acudieron a la ceremonia que, a pesar de temporal, fue muy emotiva y seguro que les traerá suerte. Porque ya lo dice el refrán: novia mojada, novia afortunada. Miguel Ángel, nervioso como no puede ser menos, estuvo acompañado por sus padres, Ezequiel Souto Dopico y Ana María Fraga -que actuó como madrina-, y de sus tres hermanos, que se desplazaron desde Ferrol, donde tienen fijada su residencia, aunque su familia procede de Valdoviño. La novia, guapísima y elegantísima, vivió hasta hace poco en Pontevedra -donde estudió e inició sus pinitos como periodista también en La Voz de Galicia-, está muy vinculada a A Lama. Sus hermanos, Luciano y Santiago, también siguieron emocionados el enlace de la benjamina de la familia, si se exceptúa, claro está, a los más peques de la tercera generación, que llevaron las arras. Tras la ceremonia religiosa, los contrayentes y sus invitados se desplazaron hasta el hotel Louxo de A Toxa para celebrar con una cena el enlace. ¡Muchísimas felicidades! ?ero el viento no sopla igual para todos. Y si no que se lo pregunten al propietario del vehículo que ayer resultó completamente destrozado al caerle un árbol en la calle Iglesias Vilarrelle, en Campolongo. Una zona poco recomendable para dejar el coche aparcado cuando se avecina un temporal. Los bomberos tuvieron que trocear el tronco y las ramas para poder retirar el árbol. Susto También se llevaron algún que otro susto los vecinos de un edificio que hace esquina en las calles Fray Juan de Navarrete, Sagasta y Joaquín Costa cuando vieron subier a los bomeberos para retirar un rótulo adosado en el segundo piso, que amenazaba la seguridad de los viandantes. Afortunadamente no hubo que lamentar daños persoanles.