El escritor destacó en su pregón la particular forma de entender las cosas de los grovenses Miles de personas se acercaron ayer para degustar las raciones de marisco de la fiesta
02 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque los stands de la Festa do Marisco abrieron el pasado viernes sus puertas, no fue hasta ayer cuando el municipio celebró por todo lo alto la inauguración de lo que alcalde calificó como «a raíña das festas gastronómicas de Galicia». Lo hizo tras escuchar a Eduardo Chamorro leer un divertido pregón en el que destacó la particular manera que los grovenses tienen de entender la vida. El escritor y periodista explicó cómo un buen día decidió comprarse una casa en esta localidad arousana. Fue cuando escuchó a su amigo Javier Rey responder a la pregunta de si era periodista de la radio, la televisión o de prensa con un rotundo «eu son do Grove». «Eso es un pueblo, carallo», pensó entonces. Chamorro considera que en este municipio «se habla con mucho aplomo y no poca educación, que es eso que consiste en tratar con un tacto exquisito las meteduras de pata» y relató algunas anécdotas que le permitieron demostrar la peculiar manera de entender la vida de los grovenses. De sus respuestas dijo que son «semejante pirueta de la lengua y de las latitudes, vertiginoso y radiante cachondeo. Yo decidí que esto de ser meco es un espléndido modo de vida y de entender las cosas». La lengua y el marisco Chamorro explicó que si «la lenguas tiene su academia, el marisco tiene su O Grove» y recomendó a los visitantes «que se lo gasten todo». A los mecos de toda la vida «y a quienes, como yo, llevamos años ejerciendo de grovetienses, quiero aconsejarles que no escatimen en gastos, pero que ahorren porque en un mes se abre la veda del centollo y habrá que comérselo todo e non cuspir», concluyó. Después le tocó el turno el alcalde, Miguel Ángel Pérez, que invitó a los presentes a degustar las exquisiteces de esta fiesta. La comitiva oficial, en la que estaban la mayoría de los integrantes de la corporación grovense, recorrió entonces el recinto, dónde ya un buen número de comensales daban cuenta de los mariscos. Visitaron la batea instalada por Amegrove y, entonces, decidieron hacer un alto para tomar un vinito y probar, por lo menos, algunas de las tapas. Pulpo, almejas, zamburiñas y empanadas regadas con el mejor albariño fue el menú de esta breve degustación. Había que seguir con el programa y visitar también la exposición sobre el turismo. De las maquetas de Galicia, a los jabones de La Toja y a un recorrido virtual por algunos lugares gallegos. Un nuevo éxito La comitiva terminó su recorrido en el restaurante del mar, dónde, se supone, pudieron seguir moviendo el bigote. Mientras, el recinto era ya un hervidero de gente que no se cansaba de probar el arroz de mariscos, las navajas o las cigalas, entre otros muchos platos.Según explica la organización, hasta las ocho de la tarde de ayer se había vendido más de diez mil raciones. Un buen comienzo para unas celebraciones a las que todavía les quedan diez días para repetir el éxito del pasado año.