Dura jornada para los bomberos

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Crónica | El fuego de Alba tardará días en extinguirse Accidentes de tráfico, coches ardiendo, cornisas con riesgo de caída y, claro está, el incendio en la nave del Chop constituyeron ayer las numerosas intervenciones de los funcionarios municipales

22 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo que se presumía iba a ser una jornada complicada para los bomberos de Pontevedra, se cumplió ayer y con creces. Los compañeros del turno del viernes advirtieron a su relevo que no tenían que perder de vista los rescoldos del incendio que consumió el pasado miércoles la nave donde se almacenaban los historiales clínicos del Chop. No en vano habían tenido que desplazarse al lugar en varias ocasiones a lo largo de todo el viernes. El aviso fue toda una premonición. Entre las diez de la noche y la una y media de la madrugada de ayer, funcionarios municipales estuvieron apagando pequeños focos, al tiempo que refrigeraban determinados puntos calientes. Un miembro de este cuerpo explicó ayer que el fuego tardará varios días en estar extinguido, dada la concentración de papel y de productos susceptibles de inflamarse. Tras esta intervención, apenas tuvieron dos horas para descansar. Un coche había sufrido una salida de vía en la carretera que une la población de Pardavila, en Marín, con el lago de Castiñeiras. Un ocupante estaba herido y atrapado entre los hierros, por lo que los bomberos tuvieron que emplearse a fondo para excarcelarlo. Las complicaciones no había hecho sino que empezar. A las seis y media, y hasta las siete y cuarenta, de nuevo se produjo un desplazamiento a Alba para controlar los rescoldos y puntos calientes. Posible avería eléctrica Y nueva alerta. Esta vez, los funcionarios municipales no tuvieron ni tiempo de calentar los catres. Sólo llevaban diez minutos en la base de Poio cuando el teléfono comenzó a sonar: un vehículo estaba ardiendo en Estribela ante la mirada, entre impotente y de cabreo, de su propietario. Aunque se desconocen las causas concretas de lo ocurrido, las primeras hipótesis parecen apuntar a que fue debido a alguna avería de carácter eléctrico en el motor. Los bomberos ni siquiera pudieron disfrutar de la boda real por televisión. Cuando faltaban cinco minutos para las once de la mañana, hora prevista para que comenzara el enlace, un vecino del casco urbano alertó del riesgo de que una balconada y cornisa se viniera abajo. A la altura del número 43 de la calle Loureiro Crespo, apuntalaron la estructura. Y de nuevo, al mediodía, a Alba. Ya por la tarde, y tras la visita de rigor a la nave incendiada, los bomberos acudieron a las inmediaciones de la iglesia de Lérez donde se había producido un accidente de circulación. Aunque aparentemente no se produjeron daños personales, el vial quedó manchado con combustible y aceite, por lo que tuvo que ser valdeado. La jornada terminó como empezó: con un desplazamiento al almacén devastado el miércoles por las llamas.