Una exhibición inusual

Marcos Gago Otero
Marcos Gago MARÍN

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

En directo | Los agentes encandilaron a los pequeños con sus ejercicios La Escuela Naval Militar acoge una demostración didáctica del trabajo diario de la Guardia Civil ante una audiencia de quinientos niños de todos los colegios del municipio

22 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?gentes de la Guardia Civil cambiaron ayer su rutina por una jornada matinal didáctica para niños de Marín en la Escuela Naval. Al cabo de dos horas, unos quinientos escolares de todos los centros educativos del municipio habían aprendido a respetar más y a conocer mejor las funciones de este cuerpo de seguridad del Estado. El objetivo lo resumió el mando accidental de la Guardia Civil en la provincia, Miguel Estévez, en una breve alocución al comienzo de esta actividad. «Espero que al acabar estas jornadas-puntualizó Estévez al dirigirse a los niños en el salón de actos de la institución castrense- veais a la Guardia Civil como amigos». Y al menos por unas horas logró su meta. El tiempo acompañó. No llovió, ni tampoco hizo frío en la explanada, donde se hicieron las demostraciones. Los pequeños siguieron con detenimiento las explicaciones de un agente, que les iba indicando cómo actuaban los perros adiestrados para la detección de drogas y de explosivos. Pidió concentración y silencio a los niños: «no son perros artistas ni televisivos». Simulaciones Primero salió Narco, un coker spaniel, acompañado por su adiestrador Martín. En el suelo, el animal se encontró con una hilera de maletas, en imitación a una cinta del equipaje de un aeropuerto. «Narco es un perro juguetón y cuando encuentre la droga intentará abrir la maleta», puntualizó el agente. Y así fue. Su recompensa fueron las palabras amables de su cuidador y unas caricias. «En contra de lo que algunos piensan por ahí, a estos perros no se les droga, se les entrena en base a confianza, juegos y cariño», sentenció el agente. Después le tocó el turno a Wotan, un pastor alemán, que repitió la operación y descubrió rápidamente qué maleta tenía explosivos. Esta vez no intentó abrirla. Sencillamente se sentó a su lado, esperando que su cuidador, Antonio, lo retirase. A continuación, los niños pudieron ver la evolución de una máquina para la desactivación de explosivos por control remoto. Y por último, se lo pasaron en grande montando en las motos y recorriendo los coches expuestos en la explanada de la Escuela Naval.