«La motivación es religiosa, aunque sea un poco primitiva»

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

El cura de Caldas está agradecido al Xacobeo porque, además del nuevo albergue, financió la rehabilitación exterior de la iglesia románica de Santa María, actualmente en ejecución

12 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l nuevo albergue parroquial de Santo Tomás registró sus primeros llenos en Semana Santa -34 literas y 20 colchonetas-. El cura de Caldas, Alfonso Lafuente, señala que las colas de peregrinos con las que se encuentra al llegar a su casa demuestran la cantidad de gente que hace el Camino Portugués a Santiago. -¿Cuál es el perfil del peregrino? -Hasta ahora, sobre todo gente mayor. Matrimonios, con o sin hijos, y también jóvenes. Muchos peregrinos tienen más de 60 años, y esa es una de las cosas que más me sorprendió. En cuanto a la procedencia, vienen muchos portugueses y madrileños. -¿Qué opinan de las instalaciones? -El albergue es muy reciente, está casi sin estrenar, y me comentan que es bonito y cómodo. Destacaría que la convivencia es fácil porque, hasta ahora, por la noche hay mucho silencio, que es una de las normas, el respeto al descanso de los demás. -¿Qué es lo que más le sorprende a los viajeros? -A más de uno el diploma que les entrego por haber pernoctado en Caldas. Es un diploma con nombre y apellidos. Una mujer me decía: «Vaya, nunca nos habíamos imaginado tal cosa». -¿Esperaba una convivencia más complicada? -Creo que un factor que ayuda es que muchos ya se conocen porque coinciden en el Camino. Aunque hay habitaciones de mujeres y de hombres no tienen reparo en dormir mezclados. -¿Hacen uso de la cocina y la terraza o sólo duermen? -Sí. Recuerdo un grupo de portugueses que vinieron con un coche de apoyo y que cenaron en la terraza, que es hermosísima. Algunos usan la cocina y otros prefieren cenar fuera y conocer el pueblo. -¿Guarda muchas anécdotas? -(Risas) Vino un chico polaco de unos 25 años, que viajaba solo, y ni yo le entendía a él, ni él a mí. Pero por señas salimos del paso. -¿Cómo se defiende con los extranjeros? -(Más risas) Yo estudié latín, griego y francés, y además de los españoles, para hablar con ellos prefiero los italianos y los portugueses. -¿En qué condiciones físicas llegan los peregrinos? -Hay gente que llega reventada, como unos chicos de 20 o 22 años que hicieron la etapa Tui-Caldas en bicicleta en un día y al día siguiente no daban despertado. Otros tuvieron que ir al médico por las ampollas que traían en los pies. No creo que hoy la gente haga el Camino por simple turismo, predominan las motivaciones religiosas, aunque sean un poco primitivas. -¿Se siente un poco como padre de sus huéspedes? -No, no, Dios me libre. Me gusta hablar con ellos y conocer sus experiencias, preguntarles de dónde son y si les gusta Galicia. Es muy interesante y enriquecedor hablar con ellos. -¿Cuándo acabarán las obras de la iglesia de Santa María, en pleno Camino? -No es fácil predecir eso, porque había un proyecto que hubo que ampliar, ya que el armazón del tejado estaba apolillado. Antes del verano estará listo, seguro.