El secreto mejor guardado

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral CALDAS DE REIS

PONTEVEDRA

Crónica | Caldas estrena un albergue de peregrinos Las obras del albergue parroquial de Santo Tomás se iniciaron el 11 de febrero y concluyeron en poco más de un mes gracias a una discreta colaboración entre el párroco y el Xacobeo

01 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?n peregrino de Vigo y otro de Lisboa fueron los primeros en estrenar, el pasado miércoles, las instalaciones del albergue de Caldas, ubicado en el segundo piso de la casa parroquial. El servicio, del que carecía la localidad del Camino portugués, es una realidad gracias a un acuerdo entre la parroquia y el Xacobeo, que financió las obras. La historia empezó a gestarse en noviembre en una reunión con el arzobispo, según desveló ayer el cura de Caldas, Alfonso Lafuente. «Él manifestó el interés de que, siendo año santo, había que acoger a los peregrinos -explicó-. A partir de ahí, solicité una entrevista con el gerente del Xacobeo, que tuvo lugar el 7 de enero». Tras el encuentro con Aníbal Otero, no se perdió ni un minuto. Tras una visita a la casa parroquial, los técnicos de la Xunta dieron el visto bueno a las instalaciones y las obras se iniciaron el 11 de febrero. El 16 de marzo ya estaban terminadas. Movimiento «Los vecinos veían mucho movimiento de obreros y de materiales, pero yo no dije nada», subrayó el párroco, que explicó su determinación: «No quería convertir mi casa en un albergue, pero sí el segundo piso al que, aunque se usaba para la catequesis, había que sacarle el máximo partido». En esa segunda planta hay dos dormitorios de mujeres y dos de hombres con capacidad para treinta personas en literas. Las instalaciones se completan con dos aseos, una cocina-comedor y una sala de estar con terraza. La capacidad del albergue puede llegar hasta las cincuenta y cuatro plazas, contando las cuatro camas y las veinte colchonetas del bajo, donde también hay un aseo adaptado para discapacitados. Aunque se trata de un albergue parroquial, sus normas son las de cualquier otro. La estancia es de una noche, salvo enfermedad o causa de fuerza mayor, y el horario de 22 a 8 horas. Sólo se permite fumar en la sala de estar y tienen preferencia los peregrinos de a pie sobre los que hacen el Camino a caballo, en bicicleta o en coche. Alfonso Lafuente, que entrega a los visitantes un diploma, aseguró que el albergue funcionará al menos mientras él sea el párroco. «Es interesante y muy gratificante hablar con ellos y conocer sus motivaciones».