Dos animales murieron ahogados en el río al escapar tras el ataque Un acuerdo amistoso entre los propietarios evitó la denuncia ante la Guardia Civil
22 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?l ataque de dos perros a un rebaño de ovejas que pastaban en una finca de la parroquia de Lantaño, en el Ayuntamiento de Portas, movilizó el domingo por la tarde a la Guardia Civil de Caldas y a voluntarios de la agrupación local de Protección Civil. Al parecer, cuatro animales murieron a raíz de las mordeduras de los canes, dos se ahogaron en aguas del río Umia al intentar escapar y otros dos se dieron por desaparecidos en un primer momento. Los voluntarios de Protección Civil acudieron al lugar pasadas las seis y media de la tarde -dos horas después del incidente- tras recibir una llamada de los agentes del instituto armado, que no daban cogido a los perros. Según la versión que trascendió ayer, el propietario de uno de los canes se presentó en el lugar y se hizo cargo de los daños causados en el rebaño, lo que evitó la denuncia del suceso en el puesto de la Guardia Civil de Caldas. Este extremo fue confirmado ayer por el dueño de las ovejas, José Ayudes Beloso, vecino del lugar de Cachal, en Lantaño. Este señor, que cifró los destrozos en unos 480 euros, comentó que cuatro animales eran suyos y otros cuatro de su cuñada. «O dono do can é veciño e non chegamos a denunciar porque se fixo cargo dos danos», afirmó. Peligrosos Ni el instituto armado ni Protección Civil pudieron precisar ayer si alguno de los dos perros eran de una raza de las consideradas potencialmente peligrosas. «Al no materializarse la denuncia, nuestra intervención se quedó ahí», indicaron fuentes de la Comandancia de Pontevedra. Un voluntario de la agrupación señaló por su parte que la intervención se centró en la recogida de las dos ovejas que acabaron en el agua. «La finca donde pastaban es contigua al río y al intentar escapar se cayeron al Umia y se ahogaron», apuntó. Las mismas fuentes no aclararon si el otro de los perros tenía dueño o si era un animal vagabundo. Un vecino apuntó que uno de los canes era un pastor belga.