Reportaje | El olvido de la AP-9 Fomento mantiene su doctrina de peajes intocables entre Pontevedra y Vigo, mientras hace gratuito para el tráfico de paso un tramo de la AP-6 en la sierra madrileña
02 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La doctrina de los peajes intocables hace agua. El ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, acaba de poner su firma al pie de un Real Decreto que posibilita la utilización gratuita de un tramo de la AP-6 en la localidad madrileña de Guadarrama. Este Decreto, que recibió el visto bueno del Consejo de Ministros el pasado día 20 y fue publicado en el BOE ocho días después, permite utilizar gratuitamente un tramo de la AP-6 como variante de la antigua carretera nacional VI a su paso por la localidad de la sierra madrileña, situada antes de la subida a los túneles del Guadarrama. Al igual que sucede, por ejemplo, con el tramo de la AP-9 Pontevedra Norte-Pontevedra Sur, el tramo habilitado en Madrid como variante será gratis sólo para los vehículos que efectuén exclusivamente ese recorrido. Dicho de otra forma, los que van de paso seguirán pagando como hasta ahora. La solución, que se considera técnicamente la más adecuada por ser la que menor impacto causa en una zona delicada, ha implicado un convenio con las sociedades Castellana de Autopistas SA y Autopista A-6 SA, convenio que conlleva importantes retoques en las condiciones de la concesión y la modificación de los planes económico-financieros previstos. De esta forma, Fomento pone fin al bloqueo de los peajes que había servido a su titular, Francisco Álvarez Cascos, para blindarse ante peticiones como la gratuidad de Rande o la ampliación del tramo libre de la AP-9 a su paso por Pontevedra, a fin de sacar los camiones y el tráfico de paso de áreas claramente urbanas, entre ellas, las de los colegios y zonas escolares. De noviembre a marzo Esta doctrina había quedado formulada el pasado mes de noviembre por Fomento en una respuesta dada al cantautor y diputado José Antonio Labordeta. Tres meses antes de quitar el peaje en Guadarrama, el ministerio aseguraba que el Gobierno «no tiene intención de liberar peaje alguno en la autopista». El departamento dirigido por Álvarez Cascos temía entonces que la liberación del peaje en un tramo provocase el efecto dominó y pusiese en peligro todo el sistema concesional. «El levantamiento de un peaje -decía- conllevaría una acción política sobre todo el sector, que daría lugar a indemnizaciones, tanto por daños y perjuicios, como por asunción de deuda». Fomento ponía incluso cifras encima de la mesa al asegurar que estas indemnizaciones podrían alcanzar un valor en torno a los diez mil millones de euros (más de billón y medio de pesetas)». Por si alguien no se había dado cuenta de lo importante de la cifra, Fomento dejaba bien claro que los diez mil millones de euros constituyen una cantidad que «se considera inasumible». Pero esto era en noviembre. Tres meses después ya no hay miedo al efecto dominó si de Guadarrama se trata, pese a que la localidad madrileña ocupa una posición central en el tablero nacional y tiene, por tanto, mayor peligro de arrastrar otras fichas del dominó de los peajes que el periférico puente de Rande, situado a mitad de camino entre Pontevedra y Vigo. El dominó no funciona En realidad, la doctrina del dominó ha fallado estrepitosamente. Después de lo de Guadarrama, Fomento no ha tenido que aflojar los diez mil millones de euros, una tesitura en la que su plan de carreteras y ferrocarriles 2000-2007 se habría ido al traste. Además, Fomento ha podido seguir adjudicando con éxito nuevas autopistas de peaje en toda España, entre ellas, la de salida de la zona centro hacia Levante o la Cartagena-Vera, sin que las empresas constructoras se hayan retraído a la hora de formular sus ofertas.