PP y PSOE debutan con extintor

A. Castroverde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Crónica | El primer asalto Los dos grandes partidos han dedicado el inicio de la precampaña a repartir espuma para apagar los fuegos surgidos tras la exclusión de las listas de Rivas Fontán y de Arrate Varela

10 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Quién dejó a Rivas Fontán fuera de la lista del Congreso? Esta es la gran cuestión que ha centrado el arranque de la precampaña en Pontevedra y, como en el chiste en el que preguntan a Jaimito quién escribió el Quijote, los políticos se han limitado a contestar «yo no he sido» y a mirar al cielo. En la acera de enfrente, el candidato del PSOE lanza de entrada toda su artillería pesada contra Rajoy a fin de diluir la mínima queja de la ex diputada Arrate Varela a la que, tras ocho años de servicios prestados, nadie tuvo el detalle en el PSdeG de despedirla con una simple llamada. Y es que, a treinta y tres días para el 14-M, dirigentes del PP y del PSOE viajan disfrazados de bomberos y, extintor en mano, dispuestos a repartir espuma sobre las incandescentes sombras de los ex diputados. Sin modos ni formas Hace tiempo que en Pontevedra hay un problema de modos y formas en el manejo del actual sistema electoral, donde los estados mayores de los partidos deciden en la práctica quién va a ser diputado o concejal. En alguna calle próxima a la coruñesa plaza de Pontevedra, un inspector de enseñanza llamado Manuel Abeledo aguarda algunas tardes que alguien le llame para explicarle su despido de una Diputación a la que sacó de la quiebra. En la Escuela Náutica de Bueu, un político fiel al PP, como Juan Luis Pedrosa, que rechazó tentadoras ofertas para concurrir a las elecciones locales con otras siglas, aguarda, por ejemplo, que su partido se digne decirle qué pecado cometió que no fuese el del leal discrepar. Y, ahora, llega el caso Rivas . Ex alcalde y ex diputado constituyente, parece que el veterano político pontevedrés se había hecho acreedor a una explicación antes de este intento de prejubilación que, tras la reacción del afectado, está lejos consolidarse. A falta de unas palabras que seguramente hubiesen ahorrado al PP más de un disgusto, en el partido se ha desatado una carrera de velocidad para desmarcarse del asunto. Unos comentarios con acento madrileño que circularon en la convención de A Toxa y que responsabilizaban a la cúpula de la Diputación -Rafael Louzán y Xosé Crespo- de la salida de Rivas sirvieron de espoleta. Los aludidos recordaron, sólo unas horas después, que Santiago pesó lo suyo en la decisión y que Madrid no cambió la lista para incluir a Rivas, pese a que tenía la facultad de hacerlo. Nadie quiere llevar sobre su cabeza la exclusión del ex alcalde, ni siquiera quienes estuvieron en las célebres reuniones de alcaldes en Pontevedra para frenar la carrera del político de Xeve hacia la Diputación que ahora repudia. ¿Quién excluyó a Rivas Fontán? Pues, no hay duda. Aquí, como en Fuenteovejuna, todos a una, por más que, ahora, haya quien se agarre al Jaimito-yo-no-he-sido. En este momento, los bomberos tienen difícil apagar el fuego. En el Grupo Municipal llegó a temerse que el ex alcalde optara por la vía independiente cuando aún no había aterrizado el avión que le devolvía del Norfolk a Xeve. Al margen de su decisión final, lo sucedido coloca un problema más sobre la mesa de Teresa Pedrosa, atrapada en un incómodo espacio medio entre su socio de campaña y su jefe en la Diputación. Ni una llamada En el PSdeG-PSOE, la agraviada, siquiera mínimamente, es Arrate Varela. La diputada pontevedresa no ha protestado mucho por irse -agradeció públicamente los ocho años de confianza- sino por cómo se fue. En los difíciles días que antecedieron a su caída de las listas, la diputada echó de menos una llamada de Pérez Touriño o del propio Antón Louro. El secretario de Organización prefirió debutar con sonadas descalificaciones a Mariano Rajoy -«es el peor diputado» de Pontevedra, llegó a decir- para apagar cualquier rescoldo que avivase el fuego interno.