PLAZA PÚBLICA
15 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.DESAYUNARSE (es literal) con la muerte de un joven que pasó sus últimas horas en este mundo arropado con una manta de fría escarcha y un colchón de húmedos cartones sacude la conciencia más gélida. Todos somos testigos de improvisados dormitorios en cajeros automáticos, galerías comerciales o en otros huecos urbanos sin que nos inmutemos al invadir en una noche alegre una intimidad involuntaria. En Pontevedra se está estudiando ampliar el centro de transeúntes que gestiona Cáritas con apoyo económico del Concello. Pero las cuatro o cinco camas más que añadirán a las veinte sólo arreglará las noches de otros tantos desheredados. Alrededor de otra veintena de vagabundos seguirán ejerciendo como tal las 24 horas del día en esta ciudad. La muerte del joven coincide con un informe de la Comisión Europea sobre exclusión social que atribuye a España una de las bolsas de pobreza más preocupantes de la UE, en una de las etapas con mayor crecimiento del PIB.