Reportaje | Caldas participa en un plan europeo sobre reciclaje y buenas prácticas El gobierno local defiende la validez de programas que no financian directamente infraestructuras, como fue el caso del Thermaios, que fijó el modelo de villa termal
26 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Diferentes características sociales, económicas y ambientales unen a diez ayuntamientos -tres españoles y siete de América Latina- en un proyecto enmarcado en el programa URB-AL de la Unión Europea. El gobierno municipal de Caldas defiende la participación en este tipo de iniciativas, que no financian directamente infraestructuras. En la presentación del proyecto R que R, el alcalde, José María Tobío, echó mano de una experiencia anterior para demostrar su validez. «El URB-AL es un programa similar a un FEDER, aunque con menor presupuesto -subrayó-. La experiencia de que sirve para mucho la tenemos aquí con el Thermaios, que nos valió para establecer un modelo de gestión de villas termales». El Concello de Caldas, que este año renovó por quinta vez la bandera verde que otorga la FUCI -lo que le supuso una mención de oro-, dio a conocer recientemente las conclusiones del segundo seminario del proyecto R que R. Las principales acciones son una página web que recoge las experiencias de cada socio; la elaboración de un manual informativo de buenas prácticas sobre residuos sólidos dirigido al personal de la Administración y a los miembros de las asociaciones medioambientales; una exposición itinerante de buenas prácticas sobre residuos sólidos; y una guía para comerciantes, centros educativos y ciudadanos sobre cómo se deben gestionar los residuos. El representante de Caldas en el proyecto, el funcionario José Luis González, comentó que la retroalimentación es lo más destacado. «La falta de recursos algunas veces agudiza el ingenio y propicia el desarrollo de ideas muy originales», indicó en alusión a una experiencia de Lima. Aunque no avanzó ninguna actuación concreta para Caldas, sí señaló que «estamos barajando varias cosas». El URB-AL se creó en 1995 para responder a la necesidad de poner en marcha un enfoque descentralizado de la cooperación, a nivel local, teniendo en cuenta la creciente importancia de las ciudades en América Latina y en la Unión Europea. El programa favoreció desde entonces el intercambio de experiencias y la transferencia mutua de conocimientos y pericias sobre diversos temas de interés, con el objetivo final de resolver problemas específicos de desarrollo local urbano.