Praza da Ferrería Alumnos del colegio Campolongo celebraron la fiesta inglesa de Guy Fawkes mientras que el estreno de «Matrix» corrió distinta suerte en Pontevedra
05 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Los alumnos de Educación Infantil y Primer Ciclo de Primaria del colegio de Campolongo, celebraron ayer, tras el Haloween, la fiesta anglosajona de Guy Fawkes, de carácter popular en toda Inglaterra y Nueva Zelanda. Los pequeños, ayudados por su profesora de inglés Mela Montegrifo, construyeron un muñeco de paja que luego quemaron en el patio del colegio, mientras cantaban Remember, remember the 5 th of november. Esta fiesta tiene sus orígenes en la Inglaterra de 1605, cuando Guy Fawkes, católico romano, conspiró contra el rey Jaime I y el parlamento por ser contrario a su política. A partir de entonces, el 5 de noviembre se convirtió en una fiesta popular en la que los niños queman un muñeco de trapo que simboliza al rey. También ayer, 5 de noviembre, tuvo lugar el estreno mundial de la tercera entrega de Matrix, que por primera vez pudo verse una película americana simultaneamente en todo el planeta. A pesar de la hora, las tres de la tarde, los cines Lauren registraron una buena entrada, con colas para adquirir los tiqués que se agotaron para las funciones del resto del día. Incluso una pareja fue ataviada de riguroso negro como los protagonistas del filme -le faltaban las gafas- Neo y Morfeo, interpretados por Keanu Reeves y Laurence Fishburne. Pero no todo fueron llenos. El filme de ciencia ficción de Andy y Larry Wachowski también se estrenaba a la misma hora en los Multicines ABC y allí ni siquiera llegó a proyectarse porque no hubo ni un sólo espectador. Por cierto, que esta misma empresa acaba de echar el cierre a dos de sus salas, los Multicines Pontevedra que dejaron de funcionar supuestamente por falta de rentabilidad. Visto lo visto en el estreno de Matrix..... El caso es que las salas clausuradas llevaban funcionando dos décadas y fueron las pioneras de los minicines en la ciudad del Lérez. Lo malo del caso es que uno de los siete trabajadores que atendían las cinco salas de la empresa, ubicadas unas frente a otras en la céntrica calle de Blanco Porto, se ha quedado sin empleo. Ayer ya no asistió a su puesto de trabajo. Los trabajadores habían sido avisados hace unas semanas de que la cosa no iba como pretendían los empresarios y que posiblemente cerrarían las instalaciones. Ahora la oferta para los cinéfilos en Pontevedra se queda en once salas.