Análisis | La rehabilitación del centro histórico El Concello advierte de la necesidad de no abusar de la ocupación pública de edificios y potenciar el uso residencial para evitar la desertización
27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La presencia de institucionales y organismos oficiales en el centro histórico ha sido un importante acicate para la rehabilitación de edificios. El Concello, la Diputación, colegios profesionales y sociedades recreativas apostaron por el recinto histórico, donde en los últimos años también irrumpieron nuevos proyectos comerciales y empresariales. Sin embargo, la vivienda se resiente y el próximo reto es, además de la dinamización comercial, favorecer y fomentar el uso residencial de los inmuebles, haciéndolo compatible con las actividades administrativas, mercantiles y de ocio. Desde el gobierno municipal, el concejal de Urbanismo ha advertido que actualmente la rehabilitación de la zona monumental «está descompensada» hacia un uso más administrativo-institucional que residencial, y corresponde a la iniciativa privada recoger el testigo de las fuertes inversiones públicas realizadas para evitar el riesgo de una desertización vecinal. Este debate ha resurgido ahora a raíz de las nuevas posibilidades que ofrecen edificios como el de Sindicatos, en la calle Pasantería, ofrecido a la Diputación para sede del Patronato de Turismo Rías Baixas a cambio de una sede nueva. El Concello, en cambio, apuesta en tal caso por destinar el centro sindical a viviendas o incluso a hotel. Otros tres inmuebles del casco antiguo están ahora mismo en proceso de posible cambio de destino, la sede de Hacienda y el Pazo de Mugartegui, pero en estos casos los inquilinos seguirían siendo organismos públicos como única opción posible. Y lo mismo ocurre con el Palacete de Mendoza de la avenida de Santa María, propiedad de Caja Madrid y apetecido por la Diputación. Por diversos factores socioeconómicos, los privados se muestran todavía reacios a fijar su residencia en la zona monumental. Hay áreas de gran atractivo en el centro histórico como el entorno de A Ferrería y Soportales en el que apenas hay media docena de viviendas ocupadas, según reconoció el propio concejal de Urbanismo, César Mosquera. No obstante, las licencias para rehabilitación de viviendas aumentaron de manera sustancial con el efecto del Plan Urban y se espera que el recién estrenado Plan Especial del Conjunto Histórico Artístico (Peprica) tenga el mismo efecto en los propietarios particulares. Por otra parte, las obras municipales de renovación de los servicio subterráneos de agua y alcantarillado, la instalación de nuevas redes de gas y cable, la repavimentación de calles y plazas, estarían contribuyendo también a reactivar la compra-venta y rehabilitación de viviendas.