El «superabuelo» roza los 106 años

F. S. Cordón A ESTRADA

PONTEVEDRA

ROMÁN GUTIÉRREZ

Reportaje | El estradense Fidel Barcala goza de buena salud y come de todo El anciano, sin bisnietos, ha encontrado en el pequeño Esteban a su mejor amigo, y le invitó a la fiesta de cumpleaños del próximo viernes

21 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Fidel Barcala Collazo nació un 26 de septiembre de 1897 en la parroquia estradense de Oca. El sí puede presumir, al menos en la zona del norte de la provincia de Pontevedra -tierra muy prolífera en centenarios- de ser el último de la generación del 97, cuando España aún tenía colonias. Precisamente se marchó a Cuba cuando tenía 19 años, para librarse de la mili. Allí le esperaba su padre. Trabajó de revisor en los tranvías. De aquella época la viene la poca gracia que le hacen las personas de color, porque eran éstas las que siempre se le colaban en el tranvía y le ponían en aprietos. Volvió a su tierra a mediados de los años treinta, con una pensión por jubilación forzosa, que perdió cuando Castro llegó al poder. En la casa de Oca de Arriba donde nació puso en marcha explotaciones agrícolas y ganaderas. Se casó y tuvo dos hijas. Su esposa murió en los años cincuenta, y una de sus hijas -con la que vive en la casa familiar- le dió el único nieto que tiene. Pero éste ya es mayor, y Fidel no confía en conseguir un bisnieto. Le gustan especialmente los niños, y a su casa ya no llega la cigüeña desde hace tiempo. Pero su vecino Esteban, de 5 años, ha llenado en los últimos años ese hueco. Se ha convertido en su gran amigo, le cuenta sus batallitas de abuelo y juegan a todo con una complicidad que gira en torno a los «5 años que tienen actualmente los dos». El pequeño sabe que su amigo centenario nació en el 97, y él no entiende de siglos. Cumpleaños El próximo jueves se celebrará en la casa una nueva fiesta de cumpleaños. Quizá no se tiren bombas de palenque, como cuando Fidel llegó a los cien o en los años siguientes, pero el superabuelo espera esa carta de felicitación de Fraga que no falta cada año. La fiesta será familiar y no habrá mucho ruido, porque Fidel prefiere estas celebraciones más entrañables para no levantar emociones. Por otra parte, tampoco le quedan amigos de su infancia u otras etapas de su vida. Pero tiene a Esteban, que no faltará a la fiesta. Fidel Barcala goza de buena salud, sube y baja las escaleras y come de todo, aunque sus preferencias son los pimientos, el pollo, la fruta, los higos y las uvas. Estas últimas están en plena recolección, y al centenario le gusta picar en las canastas para probar y valorar si las uvas de su propia cosecha se acercan a la calidad de las que cultiva su yerno, en terrenos más próximos al Ulla. Tiene un marcapasos desde hace años, y siempre le comenta al médico, que le visita al menos una vez al mes, que «ya me queda poco ¿verdad?». La respuesta suele ser que no se haga a esa idea, a la vista de su salud y de lo que «está pasando». Fidel es amigo de conversar, y más si se habla de política. Aunque la falla algo el oido, él agota sus postulados. La lectura del periódico es obligada cada día. El municipio de A Estrada siempre presume de contar con cuatro o cinco centenarios. No falla el relevo para los que se van, pero el protagonismo suele ser femenino. Hace pocos meses falleció una mujer con 109 años.