Reportaje | El casco histórico afronta un invierno de rehabilitación El pueblo donde Otero Pedrayo encontró la conjunción perfecta entre el carro de bueyes y los aperos marineros se beneficia de un plan de restauración sin precedentes
13 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Combarro no se olvida», es una de las frases favoritas de los miles de turistas que han visitado el casco histórico este verano. En caso de que alguno quiera, sin embargo, refrescarse la memoria con una nueva visita el año que viene, tendrá alguna dificultad en reconocer una veintena de viviendas perfectamente restauradas. Porque Combarro va a ser objeto de una de las actuaciones más ambiciosas desde que fue declarado conjunto histórico artístico hace treinta años. En noviembre de 1972 comenzaban a sentarse con el real decreto que ofrecía especial protección a la singularidad arquitectónica de la villa las bases para que Combarro resulte aun más difícil de olvidar. Ahora, una oficina especializada tramita a pie de obra los proyectos de rehabilitación en una zona para la que el Plan Xeral de Ordenación Municipal reservó un apartado de especial protección. El Concello de Poio ha firmado un convenio con la Xunta por el cual se destinarán al conjunto histórico unos cuatrocientos treinta mil euros. ¿Cómo se convierte ese dinero en piedra lavada y tejados nuevos? La oficina ubicada en Combaro tramita todo el papeleo necesario para los propietarios interesados. En esta primera fase -el Concello ya trabaja con la idea de extender el plan a años futuros-, se podrán beneficiar de la medida 23 viviendas, que recibirán hasta el 70% del importe de las obras necesarias. Pero las calles también tendrán su dinero. La mitad del coste de la urbanización de los viales que realice el Concello tendrá que pagarlos, en virtud del acuerdo, el gobierno autonómico. Precios atractivos La idea es conseguir que el pueblo no acabe siendo sólo un lugar por el que pasean turistas que prometen que no se olvidarán de él. Se trata de fijar población en el conjunto histórico sin sacrificar su belleza. Y hay que hacerlo a precios atractivos para los propietarios para evitar el abandono de los inmuebles que está provocando que en otras zonas de Galicia los edificios de los núcleos históricos se acaben cayendo. Por eso los arquitectos de la oficina de rehabilitación elaboran gratuitamente un proyecto en el que se trazan las líneas básicas que se deben seguir en el proceso de restauración. E incluso se hacen cargo los técnicos de la dirección de la obra, si así lo solicita el propietario. Del éxito de esta primera campaña dependen futuros lavados de cara del pueblo. Si no se cumplen los objetivos, la rehabilitación de las 23 viviendas, se ponen en peligro futuras subvenciones. Un 25% de las ayudas para mejorar los espacios públicos, como calles y plazas, dependen de las subvenciones a los inmuebles privados. Es decir, que si no hay rehabilitación de las casas particulares, habrá menos dinero para los espacios comunes. Este año el Concello contará con 125.000 euros para ello. Combarro se juega este año seguir impresionando en veranos venideros. Y cada vez la competencia será mayor. Galicia cuenta actualmente con 23 áreas de rehabilitación similares a la que se enclava en el municipio de Poio en 22 concellos. Combarro no se olvida y busca más futuro en el atractivo de su pasado.