Barreras hasta para trabajar

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Reportaje | El complicado acceso al mercado laboral de los discapacitados físicos Pese a los esfuerzos de asociaciones y administraciones, los minusválidos pontevedreses siguen teniendo grandes problemas para conseguir empleos estables

13 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando se habla de la integración social de discapacitados físicos se piensa enseguida en las barreras arquitectónicas. Las administraciones se esfuerzan en suprimirlas haciendo desaparecer los bordillos de las aceras o dotando de rampas de acceso a edificios públicos y privados, facultades y colegios. Pero ¿y el acceso al mercado laboral? Los datos hablan por sí solos: de los 2.308 discapacitados físicos demandantes de empleo en la provincia de Pontevedra inscritos en la base de datos de la Confederación Galega de Minusválidos (Cogami), apenas 493 están trabajando. Un escaso 21%. Y eso que los esfuerzos que se están haciendo son mayúsculos. La propia Cogami creó en 1996 un Servicio de Integración e Intermediación Laboral (SIIL), que se encarga de buscar empleo a minusválidos y de facilitar trabajadores del mismo colectivo a las empleas que los demandan. Un servicio de colocación que en lo que va de año ha permitido conseguir trabajo a 797 minusválidos en toda Galicia, de los que 130 son de Pontevedra. Otras comarcas La oficina del SIIL de Pontevedra gestiona también las ofertas y demandas de empleo recibidas desde O Salnés, O Morrazo, la comarca de Caldas y la de Deza. Según Paula Pazos, responsable de la oficina pontevedresa, todavía existen grandes trabas a la hora de conseguir colocación para los disminuidos físicos. «Existe un índice de paro mayor que en otros colectivos -señala-, y además hay que contar con la disposición de los propios discapacitados, que en muchos casos no era favorable a la búsqueda de empleo». Hasta no hace demasiado tiempo, recuerda la coordinadora de la oficina, la mayoría de los minusválidos ni siquiera se apuntaban en las listas del paro «pues pensaban que ningún empresario les contrataría». Afortunadamente, y gracias en buena medida al trabajo de Paula Pazos y de los otros 22 orientadores de empleo que Cogami tiene dispersos por toda Galicia, esa mentalidad, y la de los empresarios, ha cambiado notablemente. Una opción es el autoempleo. Para ello Cogami ha puesto en marcha, con la colaboración de la Dirección Xeral de Fomento do Emprego, un servicio de asesoramiento que persigue ayudar a las personas discapacitadas que quieran crear su propia empresa. Hasta ahora ya se han creado cinco empresas de este tipo en Galicia.