Praza da Ferrería Diez artistas gallegos y extranjeros muestran hasta el día 27 sus intervenciones en el Castelo de Soutomaior, realizadas durante una convivencia
11 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Fótografos, escultores, pintores y poetas han llenado de arte el Castelo de Soutomaior y sus magníficos jardines. En idear estas creaciones multidisciplinares han empleado una rica convivencia de cuatro días, en la que autores gallegos, de Alemania, Suiza y Nicaragua plasmaron proyectos de intervención efímera sobre la naturaleza, en un ambiente de cordialidad, «armonía, colaboración e intercambio de ideas», según ellos mismos reconocen. Así que no se extrañen de ese proyecto de minicatapulta que apunta hacia la torre y que reflejamos en la imagen superior. Se trata del Tirachinas, la actuación propuesta por Miguel Pereira que «destroza virtualmente» el castillo. Este artista también muestra en Soutomaior un artefacto con pinzas que recuerda los juegos infantiles de hace treinta años. Tanto las obras de Pereira como las de los nueve autores restantes que participaron en el encuentro se podrán visitar hasta el próximo día 27 de este mes. Para familiarizarles con ellas, les describiremos algunas. Por ejemplo, la poeta Iolanda Castaño, que se reconoció «colgada» del paisaje del castillo, realizó una performance en la que subía y se «ahorcaba» en la galería de damas. Un poema titulado Arte da anémona ha quedado como recuerdo de su estancia. El pontevedrés Enrique Velasco trabajó con el concepto de viaje, elaborando seis maletas de granito y cuerdas llenas de elementos naturales. Los alemanes Gerhard y Helga Mader utilizaron materiales del jardín, como hojas, tallos y helechos para realizar esculturas. La artista también jugó con el concepto del bosque encantado, pintando siete árboles con ojos y piedras con bocas. Y Ana Viscasillas creó unas hadas para resaltar la magia de los jardines. En el caso de Antón Sobral, sus fotografías intentaron reflejar la fusión del cuerpo humano con la naturaleza (como pueden ver en la otra imagen). Los creadores destacan que las intervenciones fueron respetuosas con el medio, «como se corresponde con artistas para os que a natureza é fonte de inspiración e admiración». «A mirada, o sentimento, agudízase nestes tempos de cemento e ruidos -señalan-. Voltar á natureza con arte, explorar a riqueza que está o alcance de todos e non costa nada, é gratis». ¿Y qué pensaría Pedro Madruga si levantase la cabeza y viese su castillo tomado por la vanguardia? ¿Se uniría a las performances o daría con los autores en la mazmorra? A saber... De momento, ahí quedan las obras.