El precio de la fama

La Voz

PONTEVEDRA

Praza da Ferrería El Pazo da Cultura acogio ayer del «casting» para el musical «Sesfebú», un título alegórico de las tentaciones que acechan a una joven actriz que desea abrirse camino en el teatro

05 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«Buscáis la fama, pero la fama cuesta. Pues aquí es donde vais a empezar a pagar... con sudor». Con palabras como éstas arengaba la profesora de danza Lydia Grant -personaje interpretado por Debbie Allen- a sus alumnos en la mítica Fama. A buen seguro que esta expresión se le vino a la cabeza a más de uno de los que ayer participaron en el Pazo da Cultura en el casting del musical Sesfebú. Mientras en el hall de entrada los aspirantes a actor memorizaban su papel y los aficionados a la música templaban las cuerdas vocales, en el auditorio se dejaban la piel un grupo de bailarines. «Fue muy cañero pero me encantó», aseguró la pontevedresa María Martínez en relación con la prueba que dirigió el coreógrafo Fernando Hurtado, una de las tres alma mater del espectáculo. También hubo espacio para las criticas, pero dirigidas al estado del escenario: «El suelo está echo un asco, de echo las que bailamos descalzas llevamos los pies destrozados», apuntó la viguesa Carolina Silveira, que fue secundada, en todo momento, por dos amigas. Dormilón Un casting suele dar pie para multitud de anécdotas. Hay quien se pone nervioso, hay quien echa mano de los santos y las velas, y hay quien, literalemente, llega tarde. Otros, en cambio, acuden con la resaca de la mañana: «Me enteré a las tres de la madrugada del viernes y no encajo muy bien aquí», explicó Marcos Peteño, cantautor de la agrupación Ícaro. Otros no era la primera vez que participaban en una selección artística, aunque sí en un musical, caso de Paz Rascado y Jorge Ares, que desde Abegondo buscaban un sitio como cantante o intérprete. Pero, ¿qué es Sesfebú? «Es un neologismo que sugiere algo demoníaco. Es una especie de diablillo que nos aconseja, en cada momento de nuestra vida, qué es lo más apropiado a cambio de dejar de ser nosotros mismos», contestó el pontevedrés Aurelio Martínez Seco, autor de la música y co-director junto a Jorge Moreno, creador del libreto. Este último ejemplificó las palabras de su compañero con el caso de un artista que abandona la vocación para volverse comercial, una tentación que se abate sobre la protagonista del musical.