Un ejército en busca de una pista

La Voz LA VOZ | LALÍN

PONTEVEDRA

ROMÁN GUTIÉRREZ

En directo | Búsqueda en Lalín Más de un centenar de voluntarios rastrearon ayer sin suerte la zona en la que desapareció el pasado 6 de mayo el octogenario lalinense Luis García

22 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Un equipo especial de salvamento y socorrismo acuático revisó las minas de agua y los pozos de la zona Los rastreadores creyeron haber encontrado una pista, pero se trataba de dos animales putrefactos La familia ha perdido la esperanza de localizarlo con vida pero quiere saber al menos qué fue lo que le sucedió Eran las nueve y media de la mañana y más de un centenar de voluntarios ya estaban en pie. Respondían a la llamada solidaria del Concello para peinar los alrededores de la parroquia lalinense de Cello en busca de alguna pista de Luis García Varela, el octogenario desaparecido el pasado 6 de mayo. En la búsqueda participaban familiares, vecinos, agentes de la Guardia Civil, cazadores y voluntarios de Protección Civil de toda la comarca. Había un helicóptero de rastreo y hasta dos equipos de buzos especializados para inspeccionar pozos, minas y regatos. En las últimas semanas la familia y los voluntarios habían recorrido sin éxito un amplio radio de superficie alrededor de la casa del desaparecido. En la intensa búsqueda habían participado incluso equipos con perros de rastreo, pero la ausencia de pistas acabó con las esperanzas de los rastreadores. Las tareas se suspendieron el 14 de mayo. Pero la familia no se resignaba y pidió ayuda por todos los medios para que el suceso no cayese en el olvido. El Concello le echó un cable y pidió el apoyo de la Dirección Xeral de Protección Civil y la colaboración ciudadana para organizar un rastreo intensivo en las zonas en las que podía ser más probable que se encontrase Luis García. La Sociedad de Caza y Pesca de Lalín hizo también un llamamiento a todos los cazadores para que colaborasen en las tareas. Su conocimiento de los montes de la zona podía resultar útil para lograr alguna pista. Ayer era el gran día. El de la macrobúsqueda. El equipo de voluntarios se organizó en tres grupos. Ahora el objetivo era rastrear palmo a palmo las zonas más próximas a la aldea de Cello y un monte en el que una persona aseguró haber visto a Luis García la tarde de su desaparición. El primero de los grupos peinó la zona comprendida desde la aldea de Rielo hasta el final del monte de Palio. El segundo se encargó de revisar el área situada entre Palio y el Monte da Costa en Cangas. El tercero rastreó la parte sur del monte de Mouroces, más alejado de la parroquia. Los voluntarios hicieron un barrido en línea de cada una de las zonas. Avanzaban a la par con cinco metros de separación entre voluntario y voluntario y rastreaban caminos, sendas y matorrales. En ello emplearon toda la mañana. Desde las 9.30 horas hasta las dos de la tarde, pero no lograron una sola pista. En un par de ocasiones se produjo una falsa alarma. El tiempo transcurrido desde la desaparición deja pocas esperanzas de encontrar a Luis García con vida. Uno de los grupos notó durante el rastreo un fuerte olor. Podría ser una pista, pero resultó ser un ternero muerto y en avanzado estado de descomposición. Los rastreadores encontraron también el cuerpo de un perro. Pero ni una sola pista sobre Luis García. Los equipos especiales de buceadores buscaron en el regato que atraviesa la parroquia del desaparecido y en las minas y pozos de molinos localizados en el monte. Tampoco hubo suerte. Ni siquiera el helicóptero logró dar con alguna pista. Los voluntarios regresaron a sus casas decepcionados y desesperanzados, pero convencidos de que al menos en la zona peinada no se encuentra el desaparecido. La incógnita es dónde buscar ahora. Durante la tarde de ayer, los efectivos de la agrupación de Protección Civil de Lalín revisaron algunos pozos de purín de los alrededores. No obstante señalaron que la búsqueda en estos lugares es complicada, ya que requiere el vaciado de los pozos y la entrada de personal especializado para evitar los riesgos derivados de los vapores tóxicos acumulados. La familia del desaparecido alberga a estas alturas muy pocas esperanzas de localizar a Luis García con vida. Sin embargo es partidaria de que los trabajos de búsqueda continúen para cerciorarse al menos de que el anciano está muerto y, en ese caso, despejar las incógnitas acerca de cómo y cuando falleció.