Tras los pasos de Alicia Alonso

La Voz

PONTEVEDRA

La bailarina hispanobrasileña Ana Eirín Dos Santos, afincada en Pontevedra, acaba de ganar el certamen nacional de danza Ciudad de Castellón

22 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Ana María Eirín Dos Santos acaba de ganar el prestigioso certamen nacional de danza Ciudad de Castellón, disputado el pasado fin de semana en el teatro Principal de la ciudad levantina. Hija de un pontevedrés de Alba, Anita Santos Rubín, ese es su nombre artístico, nació en Brasil hace 22 años y lleva tres en la ciudad. Aquí se siente muy a gusto y no quiere abandonar España. Y mucho menos ahora. Concurso En el certamen participaron 16 semifinalistas de toda España, seleccionados a través de vídeos enviados por cada concursante. Se competía en tres modalidades de danza: clásica, contemporánea y española. Anita Santos concursó en dos, en clásico con la coreografía Esmeralda de Pugni, y en contemporáneo con Here with her. Y tras una primera decepción al no vencer en ninguna de esas categorías, la alegría fue doble pues se proclamó ganadora del premio más importante, el de la Fundación Dávalos-Fletcher a la interpretación, dotado con 3.600 euros, que según confesó «me vendrán muy bien». Pero ella misma explica que la cuantía económica no es lo más importante, porque en Castellón tuvo la oportunidad de demostrar su arte y darse a conocer ante representantes de grandes compañías profesionales invitadas al certamen y ante profesores del Ballet Nacional de Cuba o de la Escuela de Roma, entre otros. «Es una foro que te puede abrir muchas puertas», confiesa ilusionada. Además, el premio lleva aparejada la estancia en el curso de verano del Instituto Superior de Danza en San Lorenzo del Escorial, que patrocina la fundación Alicia Alonso. Y también, un contrato con el Ballet de Zaragoza, ciudad a la que se irá el próximo septiembre. Allí estará durante un mes y luego podrá disfrutar de un contrato de al menos un año. Empezó en el ballet un poco tarde, a los 13 años, en Río de Janeiro, y tuvo que dejarlo durante dos por un accidente. Pero no se le nota. Como buena brasileña, también le gustan la samba y los ritmos latinos, «pero me siento mejor -afirma- en el ballet clásico».