Ponte Sampaio y A Canicouva, las parroquias más alejadas del centro de Pontevedra, esperan los comicios entre la sobredosis de cartelería y la ausencia total de propaganda
21 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?uizá para recordarles que Ponte Sampaio está en Pontevedra, los partidos políticos han inundado la localidad de carteles electorales. La parroquia, geográficamente la más alejada de la capital municipal, vive estos días entre letreros con la cara del alcalde impresa, banderolas de la oposición y mítines de unos y otros. Un poquito más arriba, en A Canicouva, la cosa es bien diferente. No es muy fácil manejar un coche en el dédalo de pistas asfaltadas que es A Canicouva. Debe ser por eso que ningún partido político se ha acercado aquí a pegar sus carteles electorales. «Déixeo estar. É menos que recoller», dice con espíritu práctico un jubilado que pasea por una de las congostras. «Eso de poñer letreiros lévase máis en Pontevedra», se burla. Junto a la iglesia se ve la única propaganda que hay en dos quilómetros a la redonda: sólo Iniciativa Cidadán Os Praceres, el movimiento independiente que lidera Eladio Torres, ha subido allí para dejar su publicidad. Dos lugares extraños A Canicouva y Ponte Sampaio son dos parroquias extrañas dentro del Concello de Pontevedra. Quien no viva en el núcleo urbano de la última de ellas podría bien no conocer las caras de sus candidatos, y sí las del vecino concello de Vilaboa, por el que tienen que pasar para ir a cualquier lado: la carretera que viene de la capital provincial atraviesa Vilaboa, y los letreros con la cara del aspirante del PP a alcalde de ese ayuntamiento, José Carlos Fernández, llegan hasta la misma entrada de Ponte Sampaio. Para compensar, los partidos han enterrado esta última localidad en cartelería, y todos han celebrado ya al menos un acto electoral en ella. A Canicouva, sin embargo, parece quedar demasiado lejos. Bajo el sol, junto al puente en el que los pontevedreses detuvieron el avance de las tropas revolucionarias francesas en el XIX, dos hombres pescan, otro sale de la ferretería cargado de plomos, y un par de perros pequeños sestean sobre el asfalto caliente. A todos ellos los vigila la cara de Miguel Anxo Fernández Lores, del BNG, que quiere repetir en el cargo de alcalde de Pontevedra. El PP ha colocado dos cartelones que atraviesan la calle principal de lado a lado, uno junto al puente y otro a la entrada de Ponte Sampaio. «A verdade é que estamos un pouco a desmán, e non se acordan demasiado de nós», cuenta José, paseando carretera arriba.