O Vao de Arriba es el próximo objetivo de la asociación vecinal. Esperón informó ayer de su intención de instar la apertura de expedientes de infracción urbanística y, llegado el caso, pedir la demolición de las viviendas ilegales. En el poblado gitano, la iniciativa no sentó nada bien. «Llevamos 45 o 46 años aquí, cuando no había ni casas ni chabolas y teníamos de vivienda unos toldos», aseguró el patriarca Adolfo Casal Jiménez. Sus criticas tuvieron una diana especial: Carmen Esperón. «Se cree que todos vienen a por droga y no todos nos dedicamos a esto. Aquí si veo a alguien traficando, lo echo del poblado», añadió. Este rechazo tuvo eco en sus vecinos. «No todos los gitanos son iguales, igual que no todos los payos cometen asesinatos», apuntó uno de los residentes envuelto en una partida de subasta. «La Esperón se mete donde no le llaman», terció un compañero de baraja. Los gitanos coincidieron en un punto: «Pedimos chalés y trabajos». Y es que, según explicaron varios residentes, algunas chabolas están infectadas de ratones y ratas; las paredes tienen agujeros por los que se cuelan todo tipo de insectos; el paro es un mal endémico que no solucionan los cursillos del Inem; y las ayudas para la infancia asemeja que nunca llegan. ¿Droga? Todos apuntan al Vao de Abaixo... Sin embargo, unos individuos de aspecto desaliñado que se dirigen al de Arriba parecen no haberse dado cuenta aún del matiz.