Carrefour celebró ayer su quinto aniversario en Pontevedra agasajando a sus clientes con una paella gigante, mientras los quintos de mar de 1950 participaron en una xuntanza
10 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Ayer fue un día rico, rico en acontecimientos gastronómicos. Por cuarto año consecutivo, Carrefour invitó a sus clientes a la degustación de una paella gigante por su quinto aniversario en Pontevedra. Jon Lerchundi, responsable del centro, apuntó que era la vez que más gente había acudido al convite. Tres cocineros venidos directamente desde Valencia se encargaron de preparar tan sabroso plato. Agua de Valencia No, no se trata de la glamurosa bebida achampañada, sino del agua utilizada en la cocción del arroz que fue traída desde el mismo Levante. Y es que según explicó el cocinero jefe, Jacinto Arande Pascual, lo más complicado en este tipo de eventos es controlar el tiempo de cocción de los doscientos kilos de arroz empleados. A su lado, José Moscarell y Vicente Hernández no cejaban de remover los doscientos kilos de pollo, los cincuenta de conejo, los treinta de pavo y los ciento veinte de verduras que acompañaban al delicioso grano. Veteranos del mar Y mientras unos hacían diente con la paella -menudos empujones se dieron los primeros por alcanzar un plato... y eso que estaba prevista para más de dos mil comensales-, otros se agasajaban el estómago con una comida de confraternidad digna de reyes. No en vano, el lugar elegido por los quintos del mar de 1950 para celebrar su xuntanza anual fue Casa Digna. Sabino Martínez, del colectivo vecinal San Roque, rememoró cómo el Ejército, «en honor a la verdad, me enseñó mucho, sobre todo a la hora de comer». Lamentó que a algunos veteranos no les hubieran dejado ir sus respectivas mujeres. Pero para festín el que, a buen seguro, se va a meter entre pecho y espalda un vecino de O Grove agraciado con cinco millones de euros en el sorteo de la Once celebrado el pasado viernes.