José Lorenzo Macías llegó ayer a su estudio, ubicado en las galerías de la Oliva, a las nueve de la mañana y encontró el suelo sembrado de cristales. Las ventanas no resistieron el impacto de la onda expansiva del artefacto que explotó en la sede del PP, que se propagó por el patio de luces. Pero afortunadamente sus cuadros no sufrieron daños. Tan sólo el titulado Barco en Oporto apareció con una raja, pero fue rápidamente subsanada por su autor. Mientras observa los desperfectos y sus obras a salvo, Macías comenta que precisamente en los últimos días estaba finalizando un cuadro alegórico contra la guerra de Irak. Los monstruos de la guerra, que así se titula, muestra desde un estilo expresionista pozos de petróleo, mujeres gravemente heridas y un cementerio, entre otros elementos que nunca faltan en una contienda. «Esto es un atentado contra el arte -señala el pintor-. Son lo que en lenguaje bélico se llaman daños colaterales, pero en el arte». Otro de sus cuadros antibélicos es una reproducción del Guernika de Picasso. «El rechazo a la violencia es un tema recurrente en mis obras», explica este autor pontevedrés, que igualmente condenó la acción de ayer.