El chico de la discordia

La Voz

PONTEVEDRA

Padres y profesores pontevedreses critican que TVG emita en horario infantil la serie «Shin Chan», cuyo protagonista es todo un fenómeno social entre niños y adolescentes

01 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Los niños lo adoran. Los maestros y buena parte de los padres, por el contrario, lo detestan. Shin Chan, el chaval más díscolo y rijoso de la televisión, ha pasado de ser un simple dibujo animado a convertirse en todo un fenómeno social entre niños y adolescentes, a generar docenas de productos de mercadotecnia y a provocar la ira de algunos adultos, que consideran que su horario de emisión no es el más adecuado. A mediados de enero, una veintena de maestros de Marín enviaron una carta al director de Televisión de Galicia, Anxo Quintanilla, pidiéndole que dejase de programar «esta destructiva serie». ¿Quién es este personajillo de dibujos al que pintan tan fiero en el escrito de los profesores? Shin Chan es el protagonista de la serie homónima, producida en Japón y que en Galicia emite la televisión autonómica a última hora de la tarde. El producto animado, que ha triunfado en cuanta cadena se ha programado, narra las hilarantes andanzas cotidianas del chaval, que en realidad se llama Sinnosuke Nohara, un garabato obsesionado con el sexo que es el colmo de la impertinencia y la agudeza verbal. Claro que muchos no le encuentran la gracia . Sexista El escrito de los maestros de Marín, que también fue remitido a los periódicos, calificaba el programa de «sexista [presenta] a muller nun papel de histérica e obxecto sexual, o pai coma o neno en grande... Ademáis quítalle importancia ó tema da bebida (o alcohol aparece en ocasións asociado á euforia, á festa, á colaboración e á axuda) e trata dun xeito superfluo o concepto de familia». Tampoco hay que ponerse muy histérico», dice el presidente de la Federación Provincial de Asociacións de Pais, Alfonso Moreno. Su hijo tiene quince años, con lo que quizá quede fuera del fenómeno Shin Chan. Para Moreno el problema de fondo es mucho más amplio, y no se puede circunscribir únicamente a una serie: «La televisión está llena de películas violentas, y los videojuegos también lo son, y a nuestros hijos los están bombardeando con las marcas. Pero no podemos quitarlos de la sociedad». A su juicio, lo criticable es que sea una televisión pública la que emita las aventuras de Shin Chan: «En las televisiones no hay criterios y las públicas deberían promover otra serie de cosas, deberían defender valores universales, no ideológicos ni religiosos». «Como no está en nuestra mano censurar», razona, «lo que tenemos que hacer es ver la tele con nuestros hijos, para explicarles que no tienen que creérselo todo y fomentar que tengan espíritu crítico». Xosé Carlos Otero, director del colegio de Campolongo, en Pontevedra, asegura no seguir la serie y no tener demasiada información al respecto, pero sí ha notado que Shin Chan arrasa entre sus alumnos. «Non me parecen temáticas nin vocabulario para nenos destas idades. A serie inculca só valores negativos», asegura, lapidario. Atendiendo a opiniones como estas, pero sin renunciar a su producto estrella, TVG sacó hace semanas la emisión del programa infantil Xabarín Club . Lo puso justo después, lo que, a juicio de sus detractores, no cambia demasiado la situación. ¡Mira que trompa! Digan lo que digan los padres y los docentes, a los chavales les gusta el programa. Si usted se ha cruzado alguna vez con un niño gritando «¡mira que cacho trompa!» debe saber que este es el grito de guerra de Shin Chan, una locución que casi siempre va acompañada de una bajada de pantalones. Otro de los hallazgos verbales de los guionistas es la exclamación «¡cuíño, cuíño!» -en la versión catalana, por ejemplo, se dice «¡culet, culet!»-, escenificada también a calzón bajado.