El dueño de la vivienda fue desalojado por la policía con lo puesto a las seis de la mañana El movimiento vecinal no pudo reaccionar ayer a tiempo en Combarro, y finalmente se llevó a cabo la ejecución del derribo de la casa de Manuel Rosal Doce, de 72 años.
26 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.A las seis de la mañana, un importante dispositivo de agentes de la Guardia Civil y Policía Autonómica hizo efectiva la orden judicial que dictaminaba la demolición de la vivienda construida a escasos metros de la costa en las inmediaciones de la C-550 a su paso por A Pinela y en la que habitaba Manuel Rosas desde los años sesenta. El fuerte dispositivo policial y la hora escogida para el desalojo de la vivienda impidieron que se produjesen situaciones tan tensas como las registradas el pasado 10 de octubre, cuando unos doscientos vecinos plantaron cara a los agentes hasta hacerles desistir de su intento de iniciar el derribo de la vivienda. Sólo un vecino, Emiliano Casalderrey, escuchó llegar a los coches de la Policía Autonómica y la Guardia Civil ayer de madrugada. Sin embargo, cuando salió de su casa sólo acertó a avisar a un par de habitantes del entorno y comprobar cómo los agentes desalojaban a Manuel Rosal de su casa. «En calzoncillos» «Sacárono en calzoncillos e metérono nun dos coches que traían mentres vaciaban da casa os mobles e as cousas que tiña o home alí», declaró Emiliano Casalderrey. Por su parte, el hijo de Manuel Rosal, Fernando, explicó que su padre se vio obligado a terminar de vestirse a las puertas del Hospital Montecelo, adonde fue trasladado por una crisis nerviosa. Fernando Rosal dijo que su progenitor padecía además algunas contusiones y un fuerte dolor en el pecho. Según confirmó el gabinete de prensa del Complejo Hospitalario de Pontevedra, el estado de Manuel Rosal no revestía ayer gravedad, aunque permanecerá ingresado hasta hoy en camas de observación.El derribo de la vivienda fue decretado por una sentencia del 28 de noviembre del 2000 dictada por el juzgado de lo contencioso número 2 de Pontevedra. Fernando Rosal solicitó el pasado 10 de octubre tiempo para recurrir la decisión judicial. «La casa se comenzó a construir hace más de cuarenta años con todos los permisos», dijo entonces.