Moqueta roja, música de ambiente, adornos florales, azafatas y canapés no faltaron en el acto, que se celebró en dos carpas habilitadas en Arcos da Condesa
24 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Caldas dio ayer el primer paso para decir adiós a los atascos que colapsan a diario su travesía urbana. Un tramo que cruzan dos carreteras nacionales -la 550 y la 640- y que soporta un volumen de 15.000 vehículos diarios. Nadie, o casi nadie, quiso perderse tal ocasión, para la que se movilizó un importante despliegue policial. Un grupo de opositores al embalse del Umia intentaban sin éxito hacerse oír desde la distancia. Antes de que la comitiva oficial llegara a la carpa principal instalada en Arcos da Condesa, se dejaron ver el presidente de la Diputación, Manuel Abeledo; el dirigente provincial del PP, Rafael Louzán; el subdelegado del Gobierno, Alejandro Millán; el alcalde de Caldas, José María Tobío, y tres ediles socialistas; los regidores populares de Portas y Valga y miembros del PP local. Su candidato a la alcaldía, Evaristo Juncal, hizo su primera aparición pública y charló de forma distendida con Louzán Abal.Para paliar la espera de quince minutos, música de ambiente y una estufa. El ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, apareció en compañía del titular de la Xunta, Manuel Fraga; el conselleiro de Política Territorial, Alberto Núñez Feijoo, y el delegado del Gobierno, Arsenio Fernández de Mesa.La ceremonia de colocación de la primera piedra de la variante comenzó con las explicaciones del director de la obra. La carpa principal se sustituyó a continuación por otra más pequeña donde las autoridades llenaron con periódicos, monedas y banderas una urna transparente que después, simbólicamente, se introdujo en un mojón y se cubrió con cemento. Los diarios reflejaban en sus primeras la manifestación de Nunca Máis en Madrid, a la que luego aludiría Fraga Iribarne. Discursos De vuelta a la gran carpa, rápido porque llovía con fuerza, turno para las intervenciones. El primero fue el regidor. Tobío Barreira dijo sentirse especialmente orgulloso de ser el alcalde de los caldenses. Aseguró que la circunvalación solucionará el segundo gran problema de Caldas, después de que el primero, las inundaciones, se hubiera solventado con la presa y la protección de la márgenes del Umia. Agradeció a Cascos su compromiso y limó pasadas asperezas con el PP local, cuyos dirigentes, dijo, me consta que también hicieron gestiones ante el ministro. El titular de Fomento destacó que el segundo cinturón de Vigo y la circunvalación de Caldas son ejemplos del «valor de la palabra, el compromiso y los plazos» del ministerio. Recordó su visita a la villa en octubre del 2001 y subrayó que dentro del programa de acondicionamientos no hay un tramo que reúna los «requisitos de urgencia y prioridad» de la variante.El presidente de la Xunta cerró los discursos. Señaló que desde el Gobierno central hay un compromiso serio con el desarrollo de Galicia y las viejas aspiraciones se están haciendo realidad. Se refirió a los beneficios del Plan Galicia -más de 12.000 millones de euros y más de 15.000 nuevos puestos de trabajo, dijo- y agradeció al presidente Aznar y a los ministros Rajoy, Rato y Cascos «su solidaridad y ayuda». «Esta es la Galicia real, no la de los que pintan de negro las banderas», afirmó Fraga.Concluido el acto y después de los variados canapés servidos en seis mesas, la comitiva se trasladó al hotel Sena, donde Evaristo Juncal y otros miembros del PP local mantuvieron una reunión con el ministro. El candidato comentó que trataron temas de interés para Caldas que, sin embargo, no quiso adelantar. Quizá los deje para la campaña.